Vance se debilita a tormenta tropical pero amenaza con lluvias al Pacífico mexicano
El ciclón, que el viernes era huracán de categoría 2, avanza frente a la costa suroeste de México y podría causar inundaciones y deslizamientos en varios estados del oeste.
La tormenta tropical Vance se debilitaba gradualmente este domingo frente a la costa del Pacífico del suroeste de México, pero todavía amenazaba con lluvias intensas e inundaciones repentinas en varios estados del oeste del país, según informó el Centro Nacional de Huracanes de Estados Unidos, con sede en Miami.
Vance había sido un huracán de categoría 2 hasta el viernes. Se esperan fuertes precipitaciones en Colima, Nayarit y Sinaloa, además de en partes de Michoacán, Jalisco y Durango.
Ubicación y pronóstico
El centro del ciclón estaba a unos 510 kilómetros al oeste-suroeste de Acapulco y a unos 455 kilómetros al sur de Manzanillo, con vientos máximos sostenidos de 110 km/h. Se desplazaba hacia el noroeste y, según el pronóstico, giraría hacia el norte en los próximos días.
El organismo estimó acumulados de entre 5 y 10 centímetros de lluvia, que podrían provocar inundaciones y deslizamientos de tierra, sobre todo en terrenos empinados. En algunos puntos aislados, las precipitaciones podrían llegar a 17 centímetros.
Otra tormenta en el Pacífico central
En paralelo, se formó la tormenta tropical Olana, lejos en el Pacífico central, sin riesgo para zonas pobladas. Tiene vientos máximos sostenidos de 65 km/h y se ubicaba a unos 935 kilómetros al oeste-suroeste de la isla Johnston, un atolón del Pacífico central.
La temporada de huracanes en el Pacífico es intensa, con tormentas que se forman en sucesión cerca de Hawái y México. Según la fuente, las condiciones de El Niño, agravadas por el calentamiento global, generan fenómenos inusuales, como las graves inundaciones y tornados de esta semana en el suroeste de Estados Unidos y la sequía prolongada en el Corredor Seco de Centroamérica.
Que Vance pierda categoría no elimina el riesgo: en terreno montañoso, lluvias de esa magnitud bastan para causar daños. Lo que queda por ver es cuánto se acerca a la costa al girar hacia el norte y qué estados reciben los mayores acumulados.
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