Vendió su equipo musical para pagar el tratamiento de su esposa y terminó en quiebra
El texano Brian Rooney se endeudó para costear la enfermedad de Tina, que murió en 2013. En 2024 cerró su empresa y se declaró en bancarrota.

El texano Brian Rooney, empresario de internet, padre de familia y músico aficionado, vio cómo su vida se desmoronaba cuando a su esposa Tina le diagnosticaron una enfermedad grave. Para pagar el tratamiento vendió su equipo musical, se mudó y endeudó sus tarjetas de crédito, mientras su empresa, descuidada, iba perdiendo terreno. Así lo reportó Business Insider.
Tina murió en 2013, a los 49 años, y Rooney quedó viudo a los 47. Tras más de una década de intereses, reclamos y llamadas de cobranza, en 2024 cerró el negocio y se declaró en bancarrota. Hoy reconstruye su vida y ayuda a otras personas contando su historia.
Los gastos médicos, sobre las tarjetas
Durante la enfermedad, Rooney se sentaba a la mesa con planillas de cálculo para tratar de cerrar las cuentas. Frente a su esposa intentaba mostrarse fuerte, pero a veces se retiraba a un rincón de la habitación a llorar. Había un pensamiento que no podía ni pronunciar: perder a la mujer que amaba por no tener dinero suficiente para curarla.
Gran parte de los gastos médicos terminó en tarjetas de crédito y la deuda creció rápido. En la casa había seis bocas que alimentar, y Rooney dependía casi solo del plástico. Vendió guitarras y amplificadores, el material de toda una vida como músico.
Recortes para sostener el tratamiento
La familia dejó una buena casa alquilada en una zona residencial de Texas por un departamento mucho más barato. Se acabaron los conciertos, los partidos de básquet y los viajes. Según contó, esas renuncias no le pesaron: el objetivo era que su esposa se curara.
Recibió algo de ayuda de amigos y familiares, y los hijos, ya casi adultos, requerían pocas atenciones. Trabajar desde casa le permitía además organizar el tiempo según las necesidades.
Una lectura
El caso muestra cómo un costo médico prolongado puede arrastrar también al negocio propio y dejar una deuda que se paga durante años: aquí, más de diez. Quedan abiertos detalles que el relato no precisa, como la enfermedad de Tina, el monto total adeudado y cómo se resolvió la bancarrota. Lo que sí queda claro es que, para Rooney, la quiebra llegó mucho después de la pérdida, y que hoy convirtió esa experiencia en un testimonio para otros.
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