Vera-Lotte Boecker: "La Calisto" y una ópera que incomode
La soprano alemana canta en noviembre a la ninfa Calisto en la Staatsoper de Berlín. Habló de papeles extremos, de poder en el escenario y de la posibilidad de dirigir ella misma.

La soprano Vera-Lotte Boecker interpretará a la ninfa Calisto en "La Calisto", de Francesco Cavalli (1651), que se estrena el 8 de noviembre en la Staatsoper de Berlín. En una entrevista con el diario Frankfurter Allgemeine, explicó por qué se siente atraída por personajes que sufren abuso y violencia: la ninfa que rechaza a Júpiter y es violada y embarazada por él, la Lulu de Alban Berg, la Nadja de "Bluthaus" y, más recientemente, María Estuardo.
Dar voz a las víctimas
Boecker contó que encarnar a estas figuras tiene algo "catártico" para ella y que le resulta "una necesidad real" darles voz y hacer visibles las estructuras de poder. Dijo que esas estructuras ya la irritaban de niña: notaba que a las chicas se les enseñaba a no presumir de sus logros, mientras que a los varones se los elogiaba por casi nada. Recordó además que, en sus estudios de Filosofía, un docente comentó la combinación entre su rostro y su aporte en un seminario de lógica.
Lo que le interesa de esos papeles, explicó, es "el momento de la autoafirmación": mujeres que luchan por salir de su condición de víctima y que a veces se vuelven victimarias. Citó a Lulu, que mata a Dr. Schön, y a Gilda, de "Rigoletto", que prefiere la muerte a seguir sometida.
El costo físico
La cantante afirmó que Nadja, de "Bluthaus", le dejó secuelas corporales: acidez extrema durante los ensayos y un dolor de estómago que casi le impide terminar un ensayo con orquesta. Para soltar los personajes recurre a la meditación, que según dijo le permite tomar distancia de sus propias emociones. Se manifestó a favor de que sea materia escolar.
Calisto, entre la comedia y la denuncia
Según Boecker, en la versión original de Cavalli la cantante de Diana también interpreta a Júpiter disfrazado, de modo que el engaño resulta imposible de detectar para Calisto. Desde la adaptación de René Jacobs, en cambio, es Júpiter quien canta a Diana en falsete, y resulta poco creíble que Calisto no lo note. Esa situación tiene, dijo, mucho potencial cómico, y Stefan Herheim desarrolló en esta producción una lectura "inteligente y divertida".
Aun así, sostuvo que la obra es "más actual que nunca". Citó que en 2025 hubo más de 300 mujeres asesinadas en Alemania y más denuncias de violaciones que nunca, y un informe de la ONU de 2026 según el cual, al ritmo actual, harían falta 171 años para la igualdad entre mujeres y hombres.
Directores, conflicto y dirección propia
Sobre la mayoría masculina entre los regisseurs, dijo que no es decisivo en sí mismo, porque un gran artista puede asumir una perspectiva más allá de su género. Sin embargo, temió que en general falte una mirada que reconozca la estructura patriarcal que sufren las protagonistas. Como en la ópera el director tiene la última palabra interpretativa, agregó, quien quiera controlar cómo se cuenta la historia debería dirigir.
Se definió como "muy dispuesta al conflicto, incómoda y a veces agotadora", y agradeció a los directores que la toleran. Destacó "Das Paradies und die Peri", dirigida el año pasado en Hamburgo por Tobias Kratzer, como una puesta brillante. Admitió que la idea de dirigir existe desde sus comienzos en la Hanns Eisler y que, si llegara a no poder encajar en un concepto, lo haría ella misma.
Se describió como method actor y dijo que no se le da bien la coreografía de tipo Broadway. En 2027 cantará Leonore en "Fidelio", en Baden-Baden.
Contacto con el público y la inteligencia artificial
En la producción de Hamburgo, Boecker atravesó la cuarta pared como Peri y trepó a las rodillas del público, con el vestido manchado de sangre. Algunos espectadores no querían tocarla; un niño sin brazos, en cambio, se alegró mucho y le dio fuerza. Le pareció que la gente debe reaprender ese tipo de contacto en el teatro.
Respecto de la frase de Timothée Chalamet ("a nadie le interesa la ópera"), vio un malentendido entre arte y comercio: la ópera no competirá con un éxito de Hollywood, pero sí influye al abrir un espacio de utopía. Sobre la IA, dijo que no conoce ninguna que cante como ella, y que un cuerpo mortal produciendo un sonido irrepetible ante un público concreto tiene un valor propio.
Una lectura
La entrevista une la agenda de Boecker con el debate sobre el sentido de la ópera subvencionada: entretener o intervenir. Su postura sobre el control de la dirección escénica queda como pregunta abierta: deslizó la posibilidad de dirigir, pero sin plazos. El estreno del 8 de noviembre mostrará cómo se equilibran en la puesta de Herheim el humor y el abuso que el argumento retrata.
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