Veronica Peparini habló en Verissimo de su vida mientras Andreas Muller está en el Gran Hermano Vip
La coreógrafa contó cómo atraviesa la ausencia de su pareja, encerrado en la casa del reality, y las diferencias que los separan: ella vive para la danza, él se dedicó a una tienda de Pokémon.

La coreógrafa Veronica Peparini fue invitada este 25 de octubre al programa "Verissimo", de Silvia Toffanin, donde repasó su vida entre la danza, los amores y la maternidad. Su pareja, Andreas Muller, participa en estos días del Gran Hermano Vip y permanece dentro de la casa.
La vida en casa sin Andreas
"Estoy sola en casa con todos los hijos, y no es simple, tengo que decir la verdad. Tengo dos nenas pequeñas, además están los otros hijos, y Andreas es una presencia importante: su falta se siente. Pero se sigue adelante, con esfuerzo, porque no es un paseo", declaró Peparini.
Según contó, Muller vive la experiencia con cierto sentimiento de culpa, porque extraña mucho a las nenas y a su casa. "Es así: aunque no las viera durante un par de horas, se ponía ansioso, quiere tener la gestión de todo", explicó. Y agregó: "Imagino que esta lejanía le pesa bastante. Pero no es una culpa, es un trabajo. Y es justo que se sienta libre de hacer una experiencia también solo, algo solo suyo".
Danza y Pokémon
Toffanin le preguntó si Muller parece algo distanciado de la danza. Peparini no lo negó: "Siempre lo dice él, y es una lástima, porque cuando baila es buenísimo. Cuando lo vi en su momento lo pensé, y lo sigo pensando hoy: es uno de los más talentosos que vi".
Ese distanciamiento, explicó, siempre existió en cierta medida, pero creció con el tiempo, hasta que Muller se dedicó a otra pasión: su negocio de Pokémon. "Un mundo del que no entiendo absolutamente nada. Lo lamento, porque en mí la pasión por la danza sigue siendo fortísima: vivo para eso. En esto somos muy distintos", dijo.
Las críticas
El título de la entrevista en el medio original refiere a las críticas que recibe en redes por su relación: según Peparini, le escriben "vieja", "mamá", "abuela". Su respuesta, citada en ese título, fue: "Si yo estoy bien así y él está bien así, qué me importa".
Más allá de la anécdota, el testimonio muestra a una pareja que sostiene dos mundos distintos y que usa el reality como una prueba de distancia. Queda por ver cómo evoluciona la estadía de Muller en la casa y cómo la procesa la familia.
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