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Sábado 24 de octubre de 2026

Washington y Los Ángeles evalúan trenes sin conductor en Estados Unidos

Mientras los robotaxis ganan terreno en las calles, dos grandes ciudades avanzan con planes de subtes automáticos. Los sindicatos advierten por la seguridad y los costos iniciales siguen en debate.

Redacción

· 3 min de lectura

Washington y Los Ángeles evalúan trenes sin conductor en Estados Unidos
Imagen · The Associated Press

Casi todos los sistemas de transporte masivo de Estados Unidos siguen exigiendo un conductor u operador a bordo. Dos grandes ciudades buscan cambiar eso: Washington D. C. avanzó con un plan que permitiría que computadoras controlen por completo una línea de subte, y Los Ángeles quiere construir una nueva línea totalmente automatizada. Honolulu ya tiene una.

Ambos proyectos demorarían años y todavía enfrentan obstáculos financieros y técnicos. Se discuten en medio de un debate intenso sobre los riesgos y beneficios de la automatización y sobre si el alto gasto inicial se justifica por el ahorro futuro en mano de obra.

Washington: de la automatización al freno y la vuelta

El subte de Washington funcionaba con algunas funciones automáticas cuando abrió, hace 50 años, aunque siempre hubo operadores. Tras un choque fatal en 2009 cerca de la estación Fort Totten, en la Línea Roja, que dejó nueve muertos, esas funciones se desactivaron. La Junta Nacional de Seguridad en el Transporte atribuyó el accidente a un problema de mantenimiento en el sistema automático de señalización que separa los trenes. Las funciones se restablecieron en la Línea Roja en 2024 y en el resto de las líneas el año pasado.

Randy Clarke, CEO de la autoridad de transporte metropolitano (WMATA), dijo a The Associated Press que aquella falla no tuvo relación con el sistema actual, parecido a un control de crucero. Aun así, admitió que el choque "paralizó" durante años los planes. "Fue un gran fracaso, no hay duda. Hoy no hacemos nada así", afirmó, y definió el sistema actual como "muy regulado, muy documentado, muy eficiente".

En abril, la junta directiva respaldó un plan de casi US$ 1.000 millones para mejorar la Línea Roja, con barreras que impidan que los pasajeros accedan a las vías. Los trenes podrían circular sin personal en la cabina desde 2033. Clarke aseguró que igual harán falta trabajadores para el mantenimiento y las emergencias.

Los Ángeles y Honolulu

En Los Ángeles hay en marcha una revisión ambiental para una línea subterránea de metro pesado que atravesaría las montañas de Santa Monica y conectaría la zona oeste, centro de empleo, con el valle de San Fernando. Ya existe un subte bajo esa cadena montañosa, cerca de Hollywood, pero con conductor. Cecily Way, responsable de planificación del Proyecto Sepulveda en LA Metro, explicó que la nueva propuesta usaría trenes más cortos y frecuentes. Como en Washington, tendría puertas en los andenes.

Honolulu abrió hace tres años su línea elevada Skyline y la amplió el año pasado. Es el sistema automatizado más extenso del país y llegará a 31 kilómetros (19 millas). Su director de proyecto, Vance Tsuda, afirmó que no hubo choques ni lesiones vinculados a la automatización y sostuvo que incluso los sistemas híbridos son menos seguros: un humano puede, por ejemplo, pasar por alto una puerta abierta y habilitar la salida. "Si hay alguien tomando esa decisión, puede tomar una decisión equivocada", dijo.

Otros intentos tuvieron peor suerte: un monorriel automático de Memphis cerró hace años y el Skyway de Jacksonville detendrá su operación por tiempo indeterminado por recortes presupuestarios.

Defensores y críticos

Baruch Feigenbaum, de la Reason Foundation, un centro de estudios libertario que promueve la automatización, sostuvo que debería ser mucho más difícil automatizar un vehículo en la calle que uno sobre rieles. "El mundo del transporte público es donde la innovación va a morir", dijo. Señaló que ciudades de Europa, Asia, Canadá, Australia, Sudamérica y Medio Oriente operan sistemas sin personal a bordo, y que un caso importante en Los Ángeles o Washington podría alentar a otras ciudades.

John Samuelsen, presidente internacional del sindicato Transport Workers Union, afirmó que los gremios frenaron intentos de automatización en Nueva York y otros lugares y los calificó de "una catástrofe a punto de ocurrir". Advirtió que los pasajeros tendrían que autoevacuarse, "un desastre en un sistema que funciona con tercer riel".

David King, profesor de planificación urbana de la Universidad Estatal de Arizona, planteó que la tasa de éxito debe ser perfecta para conservar la confianza pública. Según dijo, se tolera más el fracaso en la industria privada que en el Estado, y comparó con los cohetes que explotaron en SpaceX.

Una lectura

La automatización ferroviaria no es una novedad técnica; lo que está en juego es la aceptación política y social, condicionada por el recuerdo de Fort Totten. Los plazos largos, como 2033 en Washington, y las revisiones pendientes dejan abiertas preguntas sobre costos, financiamiento y el rol que tendrán los trabajadores. El desempeño de Honolulu y la reacción de los sindicatos serán referencias para ver si estos proyectos abren camino o quedan como excepciones.

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