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Lunes 26 de octubre de 2026

Youssef Siher, el agitador de Milán que en Marruecos arriesgaría hasta veinte años de cárcel

El italiano de origen marroquí, investigado por la Fiscalía de Milán, enfrentaría de diez a veinte años de prisión si volviera a Marruecos por sus escritos contra el rey Mohamed VI. El caso expone la presión de Rabat sobre su diáspora.

Redacción

· 2 min de lectura

Youssef Siher, el agitador de Milán que en Marruecos arriesgaría hasta veinte años de cárcel
Imagen · Libero Quotidiano

Youssef Siher, de 30 años y ciudadano italiano, arriesgaría entre diez y veinte años de cárcel si regresara a Marruecos. En Italia, la Fiscalía de Milán lo investiga y se indaga sobre sus vínculos con realidades más peligrosas. En Rabat, en cambio, interesaron sus escritos, en los que acusa al rey Mohamed VI y al Majzén de haberles robado el futuro a los jóvenes y de responder a las protestas con prisión.

Los escritos y el riesgo de la doble nacionalidad

Siher define al Majzén como "el aparato de poder que gira en torno al Palacio real, los servicios de seguridad y las élites económicas, en breve, la oligarquía que se impone gobernando el país". Es el autor de un artículo publicado en Substack el 31 de julio, titulado "Ceuta, o sea Marruecos más allá de la propaganda del Majzén". Dice cosas parecidas de Italia en otras proclamas.

Quienes tienen doble pasaporte y viven en la península, según plantea la fuente, quedan bajo una amenaza permanente: al volver a su tierra de origen son considerados marroquíes y quedan sujetos a las leyes del Reino. La Fiscalía sostiene que Siher "aprovechó lo ocurrido los días 17 y 18 de octubre" para crear un grupo de Telegram. Su esposa, Sagia Hammoud, está investigada por los mismos delitos.

El trasfondo: Sahara Occidental y gas

En Italia existe desde hace una década la Confederación Islámica, de filiación marroquí y alternativa a la Ucoii, junto a la Gran Mezquita de Roma. Sobre el telón de fondo está el Sahara Occidental, disputado entre Marruecos y Argelia, y que según la fuente es la clave de la presión de los servicios de Rabat sobre España, Francia e Italia.

El caso español sería ejemplo: tras la visita de Pedro Sánchez a Argel el 20 de julio, el 30 y 31 de julio unos 70.000 migrantes irregulares ingresaron desde Marruecos a Ceuta. Sánchez dio marcha atrás, suspendió la reunión de alto nivel prevista para el 20 de octubre con Argelia y postergó la cumbre con el presidente Abdelmayid Tebune. Según El País, Madrid debió manejar con cautela la relación con Rabat en control fronterizo y repatriaciones, y celebrar la cumbre tras la visita de los reyes españoles a Ceuta y Melilla el 13 y 14 de octubre habría sido un "doble desaire".

Los países que importan gas argelino arriesgan un corte si apoyan los reclamos territoriales marroquíes. Por eso Italia, en declaraciones conjuntas de 2025 y durante la visita de Giorgia Meloni a Argel en marzo, evitó mencionar la autodeterminación saharaui y usó fórmulas genéricas. Estados Unidos, con las dos administraciones Trump, se inclinó por el plan de autonomía marroquí.

Una lectura

En suelo italiano, según la fuente, segundas y terceras generaciones de la diáspora marroquí envían señales al gobierno rompiendo vidrieras e incendiando contenedores cuando llega la orden. Siher, en cambio, se salió del perímetro de la obediencia, aunque no del de la vigilancia. No se precisó quién reveló su nombre, y la fuente sugiere que pudieron ser connacionales para castigarlo. Queda abierto cuánto de la investigación milanesa responde a sus actos y cuánto al contexto geopolítico, y cómo equilibrará Italia sus vínculos con Rabat y Argel.

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