Arabia Saudita, Turquía y Pakistán buscan en Teherán una salida a la tensión regional
Altos funcionarios de tres aliados de Washington se reunieron con el presidente iraní Masoud Pezeshkian. Sin una señal de Estados Unidos, el intento tiene pocas chances de prosperar.

Los máximos funcionarios de Arabia Saudita, Turquía y Pakistán se reunieron en Teherán para intentar descomprimir las tensiones en Medio Oriente. Según el diario italiano Il Manifesto, mientras tanto la fuerza aérea israelí habría planificado, según algunas fuentes, un ataque aéreo a gran escala contra fábricas de misiles balísticos, sitios nucleares y bases de misiles de Irán.
Estados Unidos se habría opuesto a la operación un día antes de que se concretara, lo que evitó un ataque que habría reavivado la crisis en toda la región y arrastrado a los países del Golfo Pérsico. El peligro, sin embargo, no pasó: con toda probabilidad, el ataque quedó postergado hasta después de las elecciones legislativas estadounidenses del 3 de noviembre.
Los participantes y el objetivo declarado
Al presidente Pezeshkian lo recibieron, junto con el alto funcionario militar iraní Mohsen Rezaei, el jefe del ejército pakistaní, Asim Munir; el ministro de Defensa saudita, Khalid bin Salman; y el jefe de inteligencia turco, Ibrahim Kalin.
La cancillería saudita sostuvo que las conversaciones de la «coalición de La Meca» buscan abrir canales de negociación para «prevenir el regreso de la escalada militar», mientras sigue vigente la amenaza de nuevos ataques estadounidenses. Según el análisis del diario, el movimiento apunta sobre todo a aplacar a los hutíes de Saná, aliados de Irán, cuyas acciones dañan los intereses y los planes de desarrollo sauditas. Riad no logró resguardarse detrás de la superpotencia estadounidense, y eso erosiona el prestigio del líder Mohammed bin Salman.
Una arquitectura de seguridad propia
La llamada «Alianza de La Meca» podría ser el comienzo de un esquema de seguridad regional más independiente, pensado para la posguerra. La reunión implica el reconocimiento de Irán como actor central, cuya influencia no puede ignorarse.
Javad Zarif, excanciller y figura clave del acuerdo nuclear iraní de 2015, escribió que la visita busca sentar las bases de un «Vínculo de Seguridad de Asia Occidental», una red regional inclusiva basada en la no agresión, las garantías mutuas y la prosperidad compartida. «La seguridad regional no puede importarse, sino que debe ser construida en conjunto por los propios pueblos de la región», escribió.
Una lectura
El obstáculo central es que Teherán pide garantías creíbles de que cualquier acuerdo impida otro ataque militar, y ni Arabia Saudita, ni Turquía ni Pakistán pueden darlas, porque tienen poca influencia sobre Donald Trump. A menos que haya llegado a la mesa algo nuevo, parece muy improbable un giro sustancial. Según el análisis, Irán está en posición de fuerza y parece más interesado en un acuerdo que en volver a las armas.
Quedan abiertas varias preguntas: si Washington ofrecerá alguna señal, qué ocurrirá con la operación israelí después del 3 de noviembre y si la iniciativa pasará de las declaraciones a hechos concretos.
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