Berlín: la izquierda planea expropiar 160.000 viviendas y crece la preocupación
Die Linke, los Verdes y el SPD negociarán desde noviembre la «socialización» de inmuebles de grandes empresas. Un editorial del diario Frankfurter Allgemeine advierte que el impacto iría más allá del mercado de alquileres.

Cuando a principios de noviembre comiencen formalmente las negociaciones de coalición entre Die Linke, los Verdes y el SPD en Berlín, un proyecto estará en el centro: la «socialización» de unas 160.000 viviendas que hoy pertenecen a empresas privadas como Vonovia, Heimstaden y Adler Group. Elif Eralp, que sería la primera alcaldesa gobernante de Berlín de la Linke, quiere cumplir así la principal promesa de campaña de su partido. Según el Frankfurter Allgemeine, en las conversaciones previas no tuvo que esforzarse mucho para convencer a verdes y socialdemócratas.
Un artículo nunca aplicado
La socialización se apoyaría en el artículo 15 de la Ley Fundamental alemana, que nunca se aplicó. El diario sostiene, en una postura editorial, que el plan consumiría mucha energía política en los próximos años y que las demandas de las empresas afectadas están descontadas. También plantea dudas sobre la proporcionalidad, sobre todo porque los futuros socios de gobierno contemplan pagar como máximo 16.000 millones de euros en indemnizaciones.
Para el medio, el objetivo de asegurar vivienda asequible podría lograrse con medios menos drásticos, como hacer cumplir la legislación de alquileres vigente. Menciona que Fráncfort revisa de forma sistemática los avisos de alquiler y escribe a los propietarios cuando sospecha precios excesivos. Y recuerda el tope de alquileres que Berlín fijó en 2020 por presión de la Linke, que a su juicio redujo sobre todo la oferta de viviendas en alquiler.
Oferta, deuda e inversiones
Según el diario, una socialización agravaría la crisis habitacional: las empresas privadas casi dejarían de invertir. Las empresas estatales berlinesas prevén terminar este año solo 6.500 viviendas, mientras que faltarían hasta 100.000 en la ciudad. Además, los intereses de los créditos millonarios restarían margen a una Berlín ya muy endeudada.
El texto subraya el efecto nacional. Cuando el Gobierno federal convocó a directivos a una cumbre de inversores, los planes de la Linke estuvieron presentes en todas las conversaciones, con preguntas sobre la seguridad de las inversiones y sobre quién sería el próximo afectado. El ministro del Interior, Alexander Dobrindt (CSU), quiere una «ley de protección de inversiones» que impida socializaciones de viviendas a nivel de los estados federados; falta ver hasta dónde lo acompaña el SPD.
El editorial también apunta a los partidos de centro: recuerda que Horst Seehofer llamó en 2018 a la vivienda «la cuestión social de nuestro tiempo» y que, según el diario, perdió interés tras impulsar el subsidio Baukindergeld. Facilitar la construcción y eliminar costos estatales, sostiene, habría restado popularidad a los reclamos de expropiación.
Lectura
El debate combina un proyecto inédito en términos jurídicos con una discusión política más amplia. Quedan abiertos puntos centrales: si la coalición llegará a formarse, cómo se calcularían las indemnizaciones, qué resolverían los tribunales y si el SPD respaldará la ley de Dobrindt. Lo que se defina en Berlín puede condicionar el clima de inversión en el resto del país.