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Sábado 24 de octubre de 2026

Brasil define entre Lula y Flávio Bolsonaro un balotaje de final abierto

Las encuestas anticipan un empate técnico para la segunda vuelta de este domingo. El debate del viernes no produjo un ganador claro, aunque los errores de Bolsonaro pudieron inclinar a algunos indecisos.

Redacción

· 3 min de lectura

Brasil define entre Lula y Flávio Bolsonaro un balotaje de final abierto
Imagen · Clarin

Los brasileños votan este domingo en el balotaje entre el presidente Lula da Silva, que busca un nuevo mandato, y el senador conservador Flávio Bolsonaro, que ganó la primera vuelta por más de dos millones de votos sobre un padrón de casi 160 millones de electores. Casi todas las encuestadoras marcan una igualdad técnica, con alrededor de un punto de ventaja para Bolsonaro. Datafolha, una de las mayores del país, les otorga 50% de los votos válidos a cada uno.

Una campaña que se dio vuelta

Tras la derrota inicial, el oficialismo logró recuperar terreno, siempre según los sondeos. Lo hizo con el pago, desde el lunes, del subsidio Bolsa Familia con un aumento sensible, con la promulgación de una ley que garantiza dos feriados pagos por semana y una jornada máxima de ocho horas, y con una ofensiva en redes: un canal de WhatsApp pasó de 60.000 a cerca de 11 millones de usuarios en pocos días.

Un ministro del gabinete de Lula atribuyó el "viraje" a que buena parte de quienes no votaron en la primera vuelta ahora decide hacerlo, en parte por el recuerdo del gobierno de Jair Bolsonaro, el padre del candidato, hoy preso por el intento de golpe de enero de 2023. La abstención ronda los 34 millones de personas.

Bolsonaro, en tanto, apuntó a las cuestiones sociales: en los dos debates planteó que los sueldos no alcanzan para cubrir necesidades básicas, sin precisar cómo lo resolvería. Sostiene que bajar el déficit permitiría reducir la tasa de interés y la inflación.

El debate de Globo

La cita del viernes por la noche fue más ordenada que la primera, pero no despejó el panorama. Hubo tensión en los cruces, aunque ninguno quiso excederse, porque ambos se perciben en posición ganadora.

Estadao señaló que los indecisos pudieron inclinarse hacia Lula no por méritos propios sino por errores de su rival. Folha de São Paulo habló de una victoria apenas por puntos del presidente. El analista Igor Gielow escribió allí que, "sin los gritos ni la falta de respuesta del enfrentamiento anterior, Lula logró imponerse al senador de Río de Janeiro. Sin embargo, no salió ileso".

Entre los errores atribuidos a Bolsonaro figuran haberse burlado de Lula llamándolo "nueve dedos", por el meñique que perdió cuando era obrero metalúrgico; usar datos que el chequeo inmediato indicó que eran falsos; y confundir el nombre de la madre de una niña de 5 años asesinada en 2021 en Niterói por un policía, con el de la propia niña. La mujer, presente en el set, gritó: "¡Ella está muerta!". El PT difundió memes con Bolsonaro como Pinocho.

Un sondeo cualitativo de Estadao con electores durante el debate, dirigido por Renato Dorgan, no registró movimientos entre quienes ya tenían voto decidido. Los dudosos se inclinaron por Lula "pero no por méritos del presidente, sino por los errores de Flávio". Dorgan resumió: "Nadie dice que Lula estuvo bien. No ganó el debate. Flavio fue quien perdió".

Cautela en ambos campos

Funcionarios de primer nivel del gobierno, incluido un ministro, mostraron cautela ante Clarín: ninguno aseguró que Lula vaya a ganar. Tampoco hay registros de que quien perdió la primera vuelta haya ganado la segunda. Una fuente diplomática en Brasilia dijo que el bolsonarismo se apresuró al nombrar posibles ministros mientras el otro lado mejoraba su campaña.

El analista Carlos Andreazza considera que el debate no fue bueno para ninguno y que el escenario es de estabilidad. Para ganar, según él, Lula tendría que reducir la abstención a niveles inéditos, sumar un millón de votos y reconquistar a electores de 2022 que se desplazaron hacia la derecha: "No es imposible".

Lo que viene

Gane quien gane, la economía impone una tarea: la deuda pública ronda el 90% del PBI, el déficit fiscal el 7% y las tasas de interés casi el 14%, diez puntos sobre la inflación anual. Ambos campos admiten que habrá que ordenar las cuentas, lo que sugiere un ajuste que ninguno detalló. Queda abierto si los indecisos y los abstencionistas que se movilicen alcanzan para romper un empate que la campaña no resolvió.

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