China acusa a Estados Unidos de demonizar a los institutos Confucio
Pekín rechazó los señalamientos del secretario de Guerra estadounidense, Pete Hegseth, que vinculó a estos centros culturales con amenazas a la seguridad nacional. Washington ya redujo drásticamente su número desde 2025.
China acusó este lunes a Estados Unidos de desacreditar a los institutos Confucio, después de que Washington señalara indirectamente a estos centros culturales financiados por Pekín como posibles "amenazas para la seguridad nacional".
Los institutos Confucio funcionan en numerosos países, por lo general dentro de universidades. Su objetivo es difundir la cultura china mediante la enseñanza del idioma y la organización de eventos culturales.
El señalamiento de Hegseth
La semana pasada, el secretario de Guerra estadounidense, Pete Hegseth, acusó a los institutos de haber recreado "organizaciones durmientes" en universidades del país, que según él representan "amenazas para la seguridad nacional". La agencia AFP no pudo verificar esas afirmaciones.
En Estados Unidos, las autoridades acusan a estos centros de hacer propaganda a favor del gobierno chino. Por eso, Washington redujo drásticamente su número desde 2025.
La respuesta de Pekín
El Ministerio de Relaciones Exteriores chino rechazó los dichos. "Nos oponemos al desprestigio deliberado y a la demonización de los institutos Confucio", declaró su portavoz, Guo Jiakun, en conferencia de prensa.
Guo agregó que los intercambios y la cooperación educativa entre ambos países "contribuyen a fortalecer el entendimiento mutuo entre los pueblos", y sostuvo que esos vínculos "no deberían sufrir injerencias ni verse socavados".
Una disputa que sigue abierta
El cruce muestra que los institutos Confucio siguen siendo un punto de fricción entre las dos potencias, ahora con un lenguaje de seguridad nacional más duro. Hegseth no presentó pruebas públicas de las acusaciones, al menos según lo informado, y queda por ver si Washington las respalda con medidas adicionales o con evidencia concreta. También está por verse si Pekín responde más allá de lo discursivo.
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