Israel vota con Netanyahu en el centro de la disputa
Los comicios legislativos de este martes 27 de octubre son los primeros desde el ataque de Hamas de 2023. Las encuestas dan ventaja al exjefe del Estado Mayor Gadi Eisenkot, pero ningún bloque asegura los 61 escaños.

Israel celebra este martes 27 de octubre elecciones legislativas, las primeras desde la masacre cometida por Hamas el 7 de octubre de 2023 y desde la guerra que Benjamín Netanyahu libró en Gaza, el Líbano e Irán. Están habilitados a votar 7,3 millones de electores, en un país fracturado política y socialmente, donde el premier busca ser reelecto y la oposición, de derecha y de izquierda, intenta desplazarlo.
El lunes, el aeropuerto Ben Gurion, de Tel Aviv, estaba desbordado por israelíes que regresaron para votar; según las cifras, entre 60.000 y 85.000.
Un voto sobre la figura de Netanyahu
Para formar gobierno se necesitan 61 escaños, algo difícil que obliga a armar alianzas. El principal rival de Netanyahu es Gadi Eisenkot, exjefe del Estado Mayor y líder del partido Yashar, considerado favorito. Según las proyecciones del lunes, su espacio obtendría 23 bancas y el Likud, de Netanyahu, 19. Los resultados no se conocerían la misma noche.
Eisenkot rechaza gobernar con partidos árabes y se opone a un Estado palestino, postura hoy mayoritaria en la sociedad israelí. Dijo que, si no alcanza los 61 escaños, buscará apoyo entre partidos sionistas, incluidos sectores del Likud y de los ultraortodoxos. La alianza Juntos, de Naftali Bennett y Yair Lapid, también descartó apoyos en los extremos, tanto árabes como ultraortodoxos.
La oposición propone una comisión estatal de investigación sobre el 7 de octubre y una ley que obligue a los ultraortodoxos al servicio militar. El partido de Eisenkot pide además que incorporen materias como matemáticas, lenguas y geografía en su educación. Muchos adjudican a Netanyahu responsabilidad por haber desoído advertencias previas, algo que el gobierno niega; también enfrenta causas por corrupción, y sus críticos sostienen que busca frenarlas debilitando el sistema judicial.
"Estas son unas elecciones sobre la identidad del país, los valores de la nación y quiénes vamos a ser", dijo la candidata de Yashar Lianne Pollack-David. El ministro de la Diáspora, Amichai Shikli, sostuvo en cambio que "no hubo fallas", que la economía "sigue creciendo" y que la inflación se domó.
El peso de los partidos árabes
Los árabes israelíes son cerca del 20% de la población y el 17% del electorado. Según los sondeos, la Lista Conjunta (Hadash, Ta'al y Balad) y la Lista Árabe Unida, de Mansur Abbas, podrían sumar entre 13 y 15 bancas, solo con alta participación. La Lista Conjunta no contempla entrar en una coalición, pero afirmó que hará lo posible por impedir el regreso de Netanyahu. Reclama medidas contra el crimen organizado en localidades árabes y frenar la violencia de colonos en Cisjordania. Abbas ya integró en 2021 el gobierno de Bennett y Lapid.
Según un análisis del International Crisis Group citado por Europa Press, la reticencia a compartir el poder con los árabes se volvió consenso tras el 7 de octubre. Netanyahu advierte que sus rivales solo podrían desplazarlo con ese respaldo, argumento que, según ese análisis, busca movilizar prejuicios y cuestionar la legitimidad de un eventual acuerdo.
En las últimas horas, altos mandos militares se habrían opuesto a un nuevo ataque a Irán, advirtiendo que no debe hacerse la guerra con fines políticos.
Una lectura
La elección funciona como referéndum sobre Netanyahu, pero su resultado dependerá de la aritmética: si la oposición descarta a los partidos árabes y a los ultraortodoxos, el camino a los 61 escaños es estrecho. Queda abierto si la participación árabe será alta y si Eisenkot podrá sumar sectores del Likud sin los votos que excluyó.
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