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Lunes 26 de octubre de 2026

El abogado alemán que dirigía un negocio de drogas desde la sala de audiencias

Una serie de pódcast de Der Spiegel reconstruye el caso de Benjamin D., de Fráncfort, y el de un fiscal que habría filtrado información a un cártel de cocaína. Ambos salieron a la luz por la descifrado de redes de comunicación criminales.

Redacción

· 2 min de lectura

El abogado alemán que dirigía un negocio de drogas desde la sala de audiencias
Imagen · Der Spiegel

Benjamin D., abogado de Fráncfort del Meno, enviaba instrucciones a sus correos de droga desde su celular criptografiado en medio de las audiencias que conducía, según reconstruye la serie de pódcast «Im Verhör» («En el interrogatorio»), de Der Spiegel.

Esa actividad probablemente nunca se habría detectado si en 2020 no se hubieran descifrado los servicios de comunicación criminal Sky ECC y EncroChat. Hasta entonces, el jurista llevaba una doble vida: asesoraba a sus clientes con consejos orientados a frustrar la acción de la justicia y, al mismo tiempo, participaba a gran escala en negocios de drogas.

Un negocio con comisión por gramo

Según el relato, D. cobraba 20 centavos de euro por gramo. En la operación concretada desde la sala de audiencias, eso equivalió a 18.000 euros.

El abogado es adicto a la cocaína. Según declaró más tarde, solo así soportaba la doble carga de ser abogado y jefe del narcotráfico. Los negocios se le fueron de las manos hasta el punto de que, en un chat, llegó a considerar abiertamente matar a un socio que no pagaba. En sus mensajes escribió: «Soy un jugador. Pienso todo el tiempo cómo burlar a la policía».

El caso del fiscal Gohari

La serie, de cuatro episodios, está a cargo del reportero de SPIEGEL TV Claas Meyer-Heuer, que indaga en qué momento ambos juristas tomaron el camino equivocado. El segundo caso es el del fiscal Gohari, que según la presentación se convirtió en un escándalo judicial mayúsculo: un funcionario al servicio del Estado y a la vez de un cártel de drogas siguió dos años a cargo del proceso contra esa misma banda, pese a indicios claros, mientras la abastecía de información.

Una lectura

Los dos casos transcurren en Alemania, no en un narcoestado lejano, y se conocen por la confianza de los delincuentes en sus teléfonos cifrados. Queda abierta la pregunta de qué controles internos fallaron para que un fiscal conservara durante dos años una causa pese a las señales, y cuántos casos similares no salieron a la luz porque esas redes no fueron descifradas.

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