El Bridges Kammerorchester gana el premio Binding de cultura en Fráncfort
La orquesta de cámara, nacida hace diez años para unir a refugiados con residentes de larga data, recibe 50.000 euros que usará sobre todo para cubrir un recorte municipal.

El Bridges Kammerorchester recibirá el 27 de octubre, a las 18, en el Kaisersaal del Römer de Fráncfort, el premio Binding de cultura, dotado con 50.000 euros. La Fundación Binding distingue cada año logros culturales destacados de Fráncfort y la región Rin-Meno, con la aspiración de que tengan reconocimiento más allá del área.
De un concierto único a una orquesta profesional
Todo empezó en 2016 como un concierto puntual, "Bridges – Musik verbindet", con unos 75 participantes. La idea había surgido en 2015 de Julia Kitzinger e Isabella Spona: reunir mediante la música a refugiados con personas que vivían hace más tiempo en Alemania o se habían criado allí. La flautista Johanna-Leonore Dahlhoff acompañó los ensayos de forma voluntaria y terminó asumiendo la continuidad del proyecto. Hoy es directora artística.
Con la gestora cultural Anke Karen Meyer, directora comercial, fundó en 2018 una sociedad sin fines de lucro (gGmbH) y, un año después, la orquesta de cámara, a partir de varios ensambles pequeños. "Hoy tenemos un lenguaje musical común que realmente conecta", dijo Meyer.
Meyer rechaza la etiqueta de "orquesta de refugiados": "Somos una orquesta de Fráncfort y reflejamos la ciudad". Según dijo, los músicos casi solo hablan de música.
Un repertorio propio
Los 25 integrantes provienen de Europa, Medio Oriente y América Latina. Como faltaban obras para muchas de las combinaciones de instrumentos, y cerca de la mitad del grupo compone, empezaron a escribir su propio material. Hoy la orquesta se presenta como "The Composing Orchestra". Cuando programan a Monteverdi, Bach o Beethoven, los tocan en su estilo y los combinan con una pieza de otra tradición, también adaptada.
La orquesta además tiene un programa educativo en escuelas e instituciones sociales, sobre todo donde faltan propuestas musicales. Colabora con la escuela Henry Dunant, del barrio de Sossenheim, con la que monta cada dos años una ópera barrial.
El premio frente a los recortes
Dahlhoff contó que el subsidio institucional de la ciudad bajó este año 50.000 euros y que otros aportes, antes aprobados por el monto solicitado, también se redujeron. "Con la distinción tapamos justo ese agujero", afirmó.
Antes de conocerse el premio se discutía achicar los proyectos de noviembre y diciembre, con menos músicos y sin nuevas composiciones. Los recortes pudieron atenuarse, pero no evitarse del todo. Dahlhoff dijo que el galardón les dio visibilidad y consultas inesperadas, y espera que permita nuevos proyectos.
Una lectura
El caso muestra la distancia entre el reconocimiento simbólico y el sostén financiero: el premio llega a un ensamble consolidado, pero se destina a compensar una baja de fondos públicos. Queda por ver si el interés generado se traduce en financiamiento estable o si el premio funciona apenas como paliativo de un año.
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