El deshielo deja al descubierto momias, bosques y rutas vikingas
Arqueólogos de Noruega, Italia y Estados Unidos advierten que los objetos que emergen del hielo pueden perderse en horas, y que el tiempo para rescatarlos es limitado.

En septiembre de 1991, dos excursionistas alemanes vieron un cadáver que sobresalía del hielo derretido en el valle de Val Senales, cerca de la frontera entre Italia y Austria. Por su estado de conservación se supuso que era la víctima de un accidente reciente de montaña y se avisó a la policía. Pasaron días hasta que la datación por radiocarbono reveló que el cuerpo tenía alrededor de 5.300 años. Era Ötzi, el Hombre de Hielo.
Ötzi vivió antes de que se construyeran las pirámides egipcias. Aun así, los científicos pudieron ver sus tatuajes, identificar su última comida y localizar la punta de flecha que lo mató, todavía clavada en la espalda.
Un congelador que dejó de funcionar
Según un estudio de 2025, los glaciares, sin contar las capas de hielo de Groenlandia y la Antártida, perdieron en promedio unos 270.000 millones de toneladas de hielo por año entre 2000 y 2023, y el deshielo se aceleró en la última década. También se derriten otros tipos de hielo, como los glaciares perennes. El hielo estático, que no se desliza ladera abajo, es especialmente eficaz para preservar objetos antiguos sin aplastarlos.
"En los últimos 20 años, debido al deshielo, han salido a la luz miles de artefactos", afirmó Espen Finstad, director del programa de arqueología glacial "Secretos del Hielo", con sede en Noruega. "Es un gran congelador histórico, y el congelador ya no funciona", dijo.
Lo que contó Ötzi
Andreas Putzer, arqueólogo del Museo Arqueológico del Tirol del Sur, en Bolzano, donde se exhibe hoy a Ötzi, explicó que hallazgos así son valiosos porque muestran el día a día de una persona común. Su ropa, armas y equipo se conservaron por el frío. El hacha provenía de la Toscana, a cientos de kilómetros, lo que sugiere que las comunidades de la época comerciaban.
Los análisis genéticos aportaron la primera evidencia de infección por Helicobacter pylori, bacteria que puede causar úlceras, en un individuo prehistórico. Tras descifrarse su genoma en 2012, se estableció que probablemente tenía ojos marrones, intolerancia a la lactosa, sangre del grupo O, artritis y alto riesgo cardiovascular. Un análisis de 2023 sugirió que su piel era más oscura de lo que se creía y que tenía predisposición a la calvicie. Según Putzer, la investigación continúa.
Un bosque y un paso vikingo
En las Montañas Rocosas de Estados Unidos, investigadores hallaron un bosque de pinos de corteza blanca de más de 5.000 años, según la datación por radiocarbono. Los troncos estaban tan bien conservados que la madera seguía amarilla y "todavía olía fuertemente a pino", según Craig Lee, arqueólogo de la Universidad Estatal de Montana. Hoy no hay árboles similares en la zona, lo que sugiere que el clima fue mucho más cálido en el pasado.
En Noruega, el retroceso del hielo dejó ver un antiguo paso de montaña que, según Julian Post-Melbye, arqueólogo del Museo de Historia Cultural de la Universidad de Oslo, se usaba como vía rápida para cruzar la cordillera. Finstad indicó que los objetos datan de "al menos 2.000 años atrás". Hay aparejos para caballos, fragmentos de esquís, restos de animales de carga, guantes, zapatos, juguetes infantiles, recipientes de cera de abejas para velas y armas. "Esto es basura de alta calidad de la prehistoria", bromeó Post-Melbye.
Para él, la historia de las altas montañas noruegas ya no se limita a las expediciones: ahora incluye a artesanos, agricultores, niños y familias.
Una carrera contra el tiempo
Una vez expuestos, los hallazgos pueden desaparecer. "Pueden tardar un día en desaparecer con el agua de deshielo", explicó Finstad, o una prenda podría secarse "y salir volando". Lee señaló que un objeto orgánico conservado más de 10.000 años y hallado en la superficie "equivale a 10.000 años de hielo perdidos".
Post-Melbye advirtió que, para cuando sus hijos lleguen al final de sus vidas, "ya no habrá glaciares ni campos de hielo" en esas montañas. Lee habló de una "obligación con las generaciones futuras" y Finstad dijo: "Quizás dentro de 20 años sea demasiado tarde".
Una lectura
El deshielo entrega a la arqueología un archivo que estaba sellado, pero lo hace con un plazo corto: lo que se rescata es, a la vez, la evidencia de lo que el clima ya está borrando. Queda abierto cuánto material podrá recuperarse antes de que se pierda y con qué recursos.
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