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Domingo 25 de octubre de 2026

El Movimiento 17 de octubre cambia la estrategia y las ciudades italianas refuerzan la seguridad

Tras los disturbios de Milán, el colectivo anuló las plazas anunciadas para el sábado 24 y avisará los puntos de encuentro media hora antes. El Gobierno respondió con un decreto de seguridad y un despliegue policial en varias ciudades.

Redacción

· 3 min de lectura

El Movimiento 17 de octubre cambia la estrategia y las ciudades italianas refuerzan la seguridad
Imagen · Il Fatto Quotidiano

El Movimiento 17 de octubre (M1710) anuló las plazas que había convocado para este sábado 24 de octubre en Milán, Bolonia y otras ciudades italianas. En su lugar, anunció que comunicará a las 14.30, en cada ciudad, tres puntos de concentración distintos. A las 15.30 informará la plaza final, adonde los tres cortejos deberán confluir. «Tres ríos que confluyen en uno», describió el colectivo en un comunicado difundido en redes sociales.

El movimiento nació después de los disturbios que devastaron y saquearon Milán el sábado 17 y el domingo 18 de octubre. Protesta contra el aumento del costo de vida y, según los títulos de la cobertura, contra el ministro de Educación, Valditara. Pidió a los participantes que se organicen en grupos, que no vayan solos y que se dirijan al punto más cercano. «Be water», recordó, en referencia a un movimiento «fluido».

La respuesta del Gobierno

El martes 20 de octubre, el Consejo de Ministros aprobó un decreto-ley de seguridad. Incluye un nuevo delito de «violencia organizada» en manifestaciones públicas, con hasta cinco años de cárcel, la extensión de la detención preventiva y 500 militares más para Milán. El M1710 lo calificó como «un puño autoritario» de una dureza «que no se veía desde la época del fascismo», y sostuvo que el objetivo es «militarizar» las plazas antes de que se llenen.

El ministro del Interior, Matteo Piantedosi, dijo desde Treviso: «Hemos planificado todo lo que era planificable; hemos reforzado todos los dispositivos». Mencionó atención especial en otras ciudades, «Roma en primis».

Dispositivos en las ciudades

En Roma, un comité técnico presidido por el jefe de policía, Roberto Massucci, definió una estrategia de «saturación». Prevé controles, también preventivos, en el centro histórico, en los accesos desde la periferia y en el metro, con más de mil efectivos, drones y aeronaves de la Policía y los Carabineros. También se vigilan posibles «infiltrados» y los ambientes ultras que podrían organizar «contramovilizaciones». Hay dos manifestaciones con preaviso regular y otras anunciadas por el M1710.

En Milán, la atención se concentra en las estaciones, para frenar la llegada de manifestantes de otras localidades lombardas, y en los sitios políticos y de lujo. La tienda Rinascente cierra a las 15. El alcalde, Giuseppe Sala, pidió «evitar la psicosis de cerrar los negocios». Luigi Ferrario, presidente de la asociación de comerciantes de corso Buenos Aires, dijo que las persianas seguirán levantadas: «No cedemos al miedo».

El fin de semana anterior hubo en Milán más de 300 personas detenidas para identificación, en su mayoría menores, y unos cincuenta arrestos. Habían sido convocadas por TikTok. La Protección Civil montó en un cuartel de la policía un centro para identificar menores y la Fiscalía dejó una decena de magistrados de refuerzo.

En Turín, donde se anunció una marcha contra el rearme que las autoridades dicen no haber recibido como aviso formal, el prefecto Donato Cafagna reforzó la vigilancia. Prohibió, en zonas delimitadas, vidrio y latas en la vía pública, cascos, máscaras, pasamontañas, fumígenos y objetos contundentes. En Florencia, el comité provincial acordó un esquema de prevención e intercambio de información ante protestas que tampoco fueron preanunciadas. La embajada de Estados Unidos en Roma emitió una alerta y pidió a sus ciudadanos evitar las marchas.

Qué queda abierto

El cambio de táctica pone a prueba a ambos lados: un movimiento sin liderazgos visibles ni lugares previos, frente a un aparato que apuesta a monitorear chats y redes. No se sabe cuánta gente responderá a la convocatoria de último momento ni cómo se aplicará el nuevo delito. Habrá que seguir si el sábado transcurre sin incidentes y si el decreto y la prohibición de objetos generan disputas sobre el derecho a manifestarse.

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