El nuevo jefe de la Marina alemana pide cambiar rápido y prioriza la OTAN
El vicealmirante Tobias Abry, flamante inspector de la Marina, dijo que continuará el rumbo de su antecesor y que el foco estará en la defensa de la alianza en el Atlántico Norte y el Báltico.

Tobias Abry asumió la conducción de la Marina alemana, con unos 16.000 integrantes entre marinos, personal logístico y de apoyo en las dependencias. En una entrevista con el diario Frankfurter Allgemeine Zeitung, el vicealmirante afirmó que la fuerza debe "cambiar, cambiar muy rápido" y que su prioridad es la defensa de la alianza.
Continuidad y mensaje a Rusia
Abry sostuvo que el enfoque de su antecesor, el almirante Jan Kaack, es correcto y que lo seguirá "de manera consecuente". Ese rumbo busca transformar una marina pensada para tiempos de paz en una flota capaz de imponerse en un combate naval frente a Rusia. Entre sus ejes mencionó la disponibilidad de material y personal, y la formación como "un claro foco".
Consultado por el mensaje que envía a Moscú, respondió que la Marina "hará su aporte a la disuasión y la defensa", dentro del concepto general de las Fuerzas Armadas y de la alianza, en el Atlántico Norte y en el Báltico. Citó la fórmula del comandante supremo de la OTAN, deterrence by denial: disuadir demostrando de forma creíble al adversario que no logrará sus objetivos militares o políticos.
Describió el momento como uno de "amenaza rusa existencial" y pidió "coraje y optimismo", con disposición a operar en la incertidumbre.
Fragatas, drones y personal
Frente a las críticas por la lentitud de los avances navales, Abry dijo no saber si es cierto que "va lento". Recordó que el Parlamento acaba de impulsar el proyecto de fragatas F128 (Meko), que mejorará la capacidad de caza de submarinos en el Atlántico Norte. Admitió que hace una década no se dieron pasos que hoy ayudarían a la disponibilidad operativa, y que ahora hacen falta más logística, repuestos, munición, personal y un mayor número de buques para sostener el esfuerzo.
Sobre el reciente fracaso de otro proyecto de fragatas, fundó su optimismo en que política, astilleros, la oficina de compras y la Marina conocen su responsabilidad. Agregó que la reconocida capacidad alemana en submarinos puede trasladarse a buques de superficie.
Respecto de apostar a la guerra autónoma en lugar de fragatas costosas, planteó que el espectro operativo es más amplio. En el Báltico, dijo, hay que apoyarse más en unidades no tripuladas; en el Atlántico Norte seguirán las fragatas, los aviones de patrulla marítima y los helicópteros. Señaló que las cifras de captación de personal son positivas, aunque el tema sigue siendo un desafío. También observó que Rusia combina sistemas no tripulados con medios navales clásicos y que habrá que ver cómo traslada al Báltico su experiencia del mar Negro.
Kaliningrado y flota fantasma
Sobre la guerra electrónica rusa en Kaliningrado, dijo que es parte de la guerra, que la amenaza se ve y que no podía evaluar su efecto. Ante las cartas de protesta de Moscú por los ejercicios de la OTAN, afirmó que las maniobras son parte de la disuasión y que deben mantenerse, con recursos asignados.
Sobre la flota fantasma rusa, que navega frente a las costas alemanas sin ser detenida como ocurre en otros países, Abry dijo que las bases legales están claras y que los roles entre las Fuerzas Armadas y la Policía Federal marítima están bien repartidos. La misión central de la Marina, indicó, es la defensa, y destacó la cooperación con la policía, por ejemplo en el panorama de situación.
Una lectura
Abry apuesta a la continuidad, pero el tiempo y los medios son la incógnita: admitió déficits heredados y la necesidad de más buques, mientras un proyecto de fragatas fracasado pesa sobre la credibilidad. Queda por ver si el ritmo de incorporación de buques y personal acompaña la urgencia que él mismo describe, y cómo se resolverá el debate sobre el papel de la Marina ante la flota fantasma rusa.
Archivada en