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Lunes 26 de octubre de 2026

Europa lanza su programa de vigilancia del Ártico en medio de una nueva disputa de potencias

La UE extenderá sus satélites y la seguridad de cables submarinos al Alto Norte. Dos especialistas debaten si el bloque puede abrir un camino propio entre Estados Unidos y China.

Redacción

· 3 min de lectura

Europa lanza su programa de vigilancia del Ártico en medio de una nueva disputa de potencias
Imagen · Financial Times

La Unión Europea lanzó la semana pasada un programa de vigilancia del Ártico que extenderá sus sistemas satelitales y la seguridad de los cables submarinos hacia el Alto Norte. La medida busca contrarrestar las ambiciones crecientes de Rusia y de Estados Unidos en la región. Según trascendidos, el Departamento de Defensa estadounidense podría publicar en una o dos semanas su propia estrategia, que declararía por primera vez al Ártico un asunto de "seguridad del territorio nacional".

El planteo surge de un intercambio publicado en el Financial Times entre la columnista Rana Foroohar y Heather Conley, investigadora del American Enterprise Institute, especialista en seguridad transatlántica, Eurasia y el Ártico.

Una "gran partida" por el mar, el espacio y los minerales

Foroohar sostiene que el Ártico, el fondo oceánico y el espacio serán los escenarios de un nuevo "gran juego" entre Estados Unidos y China, con minería, mapeo y mercantilismo. Como señales, mencionó los pedidos de la UE de mejor mapeo del lecho marino y de más seguridad de cables, y la reunión del secretario de Estado, Marco Rubio, con cinco presidentes centroasiáticos para hablar de transporte, seguridad y minerales críticos.

Señaló además que la estrategia europea se centra en el fondo marino y el espacio, pero no en la energía, a pesar de que en el Alto Norte se encuentra la mayor parte de las tierras raras y del gas natural sin reclamar del mundo. También destacó que la UE sigue siendo el principal comprador del gas natural licuado ártico ruso, con la guerra en Ucrania en curso.

Los analistas ven a Europa entre Washington y Pekín, con dependencia tecnológica: el bloque no tiene alternativa propia en inteligencia artificial. La columnista recordó que las acciones de defensa europeas subieron y luego retrocedieron, algo que interpretó como señal de que el mercado espera una reindustrialización lenta. Como indicio de desconfianza hacia Washington, contó que en una charla en la London School of Economics solo cerca del 40% de la audiencia creía que la relación transatlántica volvería a la normalidad con un demócrata razonable en la Casa Blanca desde 2029.

La respuesta de Conley

Conley dijo temer que Europa no la pase bien a medida que la competencia se intensifique. Calificó de "bienvenida pero largamente demorada" la estrategia ártica de la UE y el marco de política ártica británico, y recordó que la anterior, de 2021, no previó la agresión rusa, la presión económica china ni el giro estadounidense hacia la defensa del territorio y del hemisferio occidental. Solo tres miembros de la UE son países árticos: Dinamarca (sin Groenlandia), Suecia y Finlandia.

Enumeró incidentes recientes: un satélite ruso pasó a 500 metros de uno finlandés hace diez días; Noruega, que no integra la UE, detuvo en mayo a un ciudadano chino acusado de intentar obtener datos de una estación terrestre de órbita polar; y el mes pasado la OTAN detectó una operación de inteligencia rusa sobre cables submarinos que unen Svalbard con el continente noruego, similar a otra de abril en el Atlántico norte.

Conley afirmó que Europa debe construir capacidades y redundancias propias submarinas y espaciales, algo que, según dijo, refuerzan la ralentización de Starlink/Starshield en Ucrania y las tácticas híbridas rusas. Pero consideró que el continente está demasiado fragmentado y que un camino independiente es demasiado caro y lento para competir. Propone en cambio un "Escudo Ártico Aliado": una relación rebalanceada entre aliados del Atlántico y del Pacífico, a partir de 2029, que empiece en el Ártico, donde Estados Unidos no puede defender su territorio sin sus aliados.

Una lectura

Ambas voces coinciden en el diagnóstico: Europa llega tarde y con capacidades insuficientes. Difieren en la salida: una tercera vía autónoma o una alianza reformulada con Washington. Queda abierto si el bloque financiará esa autonomía y si incorporará la energía, su flanco más vulnerable, a una estrategia hasta ahora centrada en el mar y el espacio. La estrategia estadounidense que se espera en las próximas semanas será una primera señal de cuánto espacio dejará a los aliados.

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