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Lunes 26 de octubre de 2026

"Mi sono svegliata arrabbiata": una estudiante italiana explica la furia de su generación

En una columna publicada en Il Fatto Quotidiano, la estudiante Vittoria Spisa enumera precariedad laboral, clima, guerras y recortes en salud como las causas de un enojo juvenil que, sostiene, muchos adultos no comprenden.

Redacción

· 2 min de lectura

"Mi sono svegliata arrabbiata": una estudiante italiana explica la furia de su generación
Imagen · Il Fatto Quotidiano

Vittoria Spisa, estudiante, publicó el 26 de octubre de 2026 en Il Fatto Quotidiano un texto de opinión que arranca con una frase: "Me desperté enojada", como tantos jóvenes. Propone a los lectores adultos un ejercicio de imaginación: recordar su juventud, cuando el futuro parecía lleno de esperanzas, y ponerse en el lugar de quien es joven hoy.

Estudio y trabajo

Spisa sostiene que a su generación se le dijo que debía ser excepcional: estudiar muchos años para conseguir un empleo reconocido y bien pagado, y, si no aparece, irse al exterior. Señala que en Italia el derecho al estudio "es para pocos" y que algunos compañeros deben abandonar para trabajar.

Describe después un mercado laboral de pasantías no remuneradas o mal pagas, contratos por debajo del salario mínimo, jornadas de 12 horas sin normas de seguridad y multinacionales que cierran y trasladan la sede a otro país para pagar menos. Menciona las muertes en obras en construcción: según escribe, ocurren "tres veces al día", y atribuye algunas a empresas contratistas que ahorran en seguridad. También plantea el caso de las madres a las que las empresas consideran insostenibles, y la expectativa de que los padres solo cuiden a los hijos cuando se jubilen.

Impuestos, clima y protesta

La autora contrapone las exigencias a los jóvenes con lo que, a su juicio, se tolera a los poderosos: se les pide pagar impuestos y reciclar, mientras se deja de lado a los evasores, a los políticos que cobran 10.000 euros brutos mensuales, a los superricos con jets privados y a las multinacionales contaminantes.

Sobre la protesta, afirma que las manifestaciones pacíficas, como las del sur de Italia contra el costo de vida, no interesan, y que si se imita el ejemplo de Francia se acusa de violentos a los manifestantes. Sostiene que es más fácil explotar la rabia que preguntarse su origen.

Guerra y salud

Spisa recuerda que la Constitución italiana repudia la guerra y critica lo que ve como resignación ante los conflictos: menciona a Israel y los palestinos, a Estados Unidos e Irán, y a Ucrania y Rusia. Sobre la salud, afirma que el Estado recorta fondos y empuja a la privatización, y ejemplifica con las esperas de dos años en el sistema público. Acusa además a los medios de distraer la atención con otros temas, como el caso Garlasco o la "familia del bosque".

Una lectura

El texto cierra con una acusación a las generaciones mayores: les dicen a los jóvenes que experimenten "pero como decimos nosotros", les piden no reclamar y les señalan como enemigos al extranjero, al desocupado o al joven que rompe vidrieras. "No miren hacia arriba", escribe: "la guerra es linda solo entre pobres".

Se trata de una postura personal, sin datos propios más allá de los que cita, y su valor está en mostrar cómo una joven articula un malestar generacional que une economía, clima y política internacional. Queda abierto cuánto de esa percepción se traduce en participación política concreta, y cómo responderán las instituciones a un reclamo que mezcla agravios materiales con cuestionamientos morales.

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