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Lunes 26 de octubre de 2026

Israel vota con una Knesset que seguirá inclinada a la derecha, gane quien gane

La analista Dahlia Scheindlin sostiene que las fuerzas de derecha tendrán entre 74 y 76 de los 120 escaños, más allá de si Netanyahu pierde el poder.

Redacción

· 2 min de lectura

Israel vota con una Knesset que seguirá inclinada a la derecha, gane quien gane
Imagen · Il Manifesto

Israel llega a las elecciones con Benjamin Netanyahu prácticamente empatado con su principal rival, Gadi Eisenkot, pese a las duras críticas que recibió tras el 7 de octubre de 2023. Para la analista Dahlia Scheindlin, colaboradora habitual del diario Haaretz, el dato de fondo es otro: el resultado no cambiará la hegemonía de la derecha en el Parlamento.

Una base más chica de lo que parece

Según Scheindlin, los votantes propios de Netanyahu, los del Likud, representan menos del 20% del electorado. Pero entre el 40% y el 43% de los israelíes vota a los partidos de su coalición. Esos electores, explicó, no consideran central la cuestión de las responsabilidades por el fracaso del 7 de octubre: creen que hubo varios responsables, no solo el gobierno, y que la oposición instrumentalizó el tema políticamente.

La analista sostuvo que ese sector sigue viendo a Netanyahu como el mejor líder posible, confía en el uso de la fuerza militar y lo considera el más apto para resistir las presiones de potencias extranjeras, incluidos los aliados, para que Israel cambie de rumbo. Según dijo, algunos tuvieron dudas en los últimos años, pero terminarán votándolo.

Un Parlamento más a la derecha

Scheindlin afirmó que hay que mirar más allá de la disputa entre «Bibi y no Bibi» y atender la composición de la próxima Knesset, que se anuncia aún más orientada a la derecha. Aun si el próximo gobierno lo encabezan otras fuerzas y algunos partidos de derecha quedan fuera de la coalición, la derecha tendrá la supremacía. Calculó que sumará entre 74 y 76 escaños de 120.

Según la analista, las políticas de tiempos de guerra contarían con el apoyo de una amplísima mayoría de legisladores, incluidos los de partidos como el de Eisenkot, que ella no ubica en la derecha.

El voto joven

Las encuestas indican que los nuevos votantes, de entre 18 y 22 años, apoyarán mayormente a la coalición de Netanyahu. Scheindlin sostuvo que el 7 de octubre aceleró un corrimiento a la derecha que lleva unos veinte años, y que las posturas más radicales de los jóvenes reflejan a una sociedad que giró en bloque.

Explicó que los más jóvenes estuvieron expuestos casi solo a ciclos de guerra y escaladas entre Israel y Hamas, sin experiencia directa de procesos políticos ni de líderes que defendieran una negociación con los palestinos. Los dirigentes, dijo, alimentaron sobre todo la hostilidad hacia los palestinos de los Territorios ocupados y hacia los ciudadanos árabes de Israel.

Lo que puede cambiar

La analista no descarta que esa orientación se modifique. Si Netanyahu deja el poder, espera una retórica oficial en parte distinta, menos populista y con menos incitación explícita a la hostilidad. Sería más probable si partidos árabes integraran un gobierno, algo que consideró poco probable.

La lectura que surge es que un eventual cambio de primer ministro no implicaría un giro de políticas: el margen de un nuevo gobierno quedaría acotado por un Parlamento en el que la derecha domina. Queda abierto si un tono menos confrontativo alcanzaría para influir en una generación formada en la guerra, y qué coalición lograría formarse con ese reparto de escaños.

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