la Comisión Europea propone triplicar el personal de Frontex tras la crisis de Ceuta
Bruselas plantea una reserva de 30.000 efectivos, más peso en las deportaciones y un centro de monitoreo de redes sociales. Las propuestas todavía deben pasar por el Parlamento Europeo y el Consejo de la UE.
La Comisión Europea propuso que Frontex, la agencia de fronteras de la Unión Europea, cuente con alrededor del triple de personal tras la crisis migratoria en Ceuta. Según una comunicación del organismo, la reserva permanente, formada en su mayor parte por agentes que aportan los Estados miembro, crecería en los próximos años hasta los 30.000 efectivos. Hasta ahora, para el año próximo estaban previstos 10.000.
Más personal y una nueva reserva
El plan incluye crear una nueva reserva de hasta 17.000 agentes, aportados por los países miembro, para una nueva fuerza europea de fronteras y deportaciones. El personal contratado directamente por Frontex pasaría de 3.000 a 6.000. Para 2027 ya estaban previstos 7.000 efectivos cedidos por los Estados, a largo plazo o por tiempo limitado.
Para las crisis, la propuesta prevé una fuerza de reacción rápida que podría desplegarse en la frontera, a pedido de un Estado afectado. El comisario de Migración, Magnus Brunner, había anunciado a fines de septiembre que una unidad así debería poder estar en el lugar en 24 horas.
La idea no es del todo nueva: el mandato de Frontex de 2019 ya contempla que una parte de la reserva permanente se use en despliegues inmediatos (artículo 54). Hasta 2024 se habían previsto 1.500 agentes para esa tarea; en los años siguientes, ninguno.
Deportaciones y vigilancia digital
Frontex tendría un papel mucho mayor en las deportaciones, con un centro de coordinación propio. Además, un centro de vigilancia en línea monitorearía contenidos públicos de redes sociales, una medida presentada como lección de la crisis de Ceuta, que dejó al menos 140 muertos. La crisis se produjo a fines de julio, cuando unas 80.000 personas llegaron a la ciudad española desde Marruecos en muy poco tiempo, según estimaciones.
La Comisión propone también permitir que Frontex deporte personas entre terceros países, es decir, desde un Estado no miembro hacia otro, siempre que exista un acuerdo con el país de origen del traslado. Esto podría ser relevante para los centros de deportación fuera de la UE (return hubs) que planean Alemania y otros países. Allí irían personas obligadas a salir del territorio que no pueden ser devueltas de inmediato a su país de origen, por ejemplo porque este se niega a recibirlas. Si luego se lograra la repatriación, personal de Frontex podría encargarse del traslado.
Críticas previas
Frontex es cuestionada con frecuencia por no proteger lo suficiente los derechos de refugiados y migrantes. En los últimos años, las críticas se centraron en las devoluciones en caliente (pushbacks) de autoridades nacionales, por ejemplo en Grecia, que a veces fueron violentas. A la agencia se le reprochó no haberlas evitado ni esclarecido. La agencia cuenta con mecanismos de control propios, como observadores que acompañan las operaciones y verifican si se violan derechos fundamentales.
Una lectura
La propuesta convierte a Frontex en un actor operativo mucho más grande, con funciones que van de la frontera a la deportación y la vigilancia digital. Eso ocurre mientras siguen abiertas las dudas sobre su control de los derechos fundamentales. Quedan por definir los alcances del monitoreo en redes, el respaldo de los Estados para aportar agentes y las negociaciones en el Parlamento y el Consejo, donde se decidirá cuánto de este plan se concreta.
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