La leche de vaca vuelve al centro de la escena de la mano de las proteínas
Tras años de auge de las bebidas vegetales, el sector lácteo intenta reposicionar el vaso de leche como una opción rica en proteínas. En Ontario, Canadá, una campaña lo promueve frente a las gaseosas.

Durante mucho tiempo, el vaso de leche diario fue parte de la rutina de las generaciones mayores. Para los consumidores jóvenes, en cambio, hoy suele parecer un ritual antiguo. Sin embargo, la leche de consumo directo vuelve a ganar protagonismo.
En Ontario, Canadá, la asociación de productores lecheros difunde carteles que muestran un menú con papas fritas y hamburguesas, y junto a él un vaso de leche. El texto dice: "Un vaso de leche te da nueve gramos de proteína". El mensaje es directo: para acompañar la comida, mejor leche rica en proteínas que gaseosas.
Una bebida que se reposiciona
La leche vuelve a presentarse como una "bebida energética" o "powergetränk", según el planteo que se hace en el sector, en un contexto de interés creciente por las dietas altas en proteínas. Queda abierta la pregunta de si esto implica el fin del ciclo de las leches de avena, almendra o arveja, que en los últimos años ocuparon espacio en las góndolas.
Una lectura
La campaña canadiense muestra que la industria láctea apuesta por un atributo nutricional concreto, la proteína, para recuperar terreno entre los jóvenes. Falta saber si esa estrategia se traduce en un aumento sostenido del consumo o si las alternativas vegetales mantienen su lugar.
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