Lula fue reelecto en Brasil y ahora enfrenta un Congreso hostil
El presidente ganó el balotaje del 25 de octubre por 4,4 millones de votos sobre Flávio Bolsonaro. Su desafío es gobernar con un Congreso adverso, tensiones comerciales con Estados Unidos y mercados en caída.

Luiz Inácio Lula da Silva fue reelecto presidente de Brasil en el balotaje del 25 de octubre. Sumó 10,3 millones de votos más que en la primera vuelta y terminó 4,4 millones por encima de Flávio Bolsonaro, quien había arrancado con una ventaja de 2,2 millones.
Un resultado inédito
Es la primera vez desde 1989, cuando Brasil volvió a las urnas tras la dictadura y una transición, que quien pierde en primera vuelta gana el balotaje. Según el analista Bernardo Franco Mello, en O Globo, tampoco había sido elegido nunca un presidente de 80 años ni nadie había ganado cuatro veces la presidencia.
Lula revirtió el resultado en 211 municipios que en primera vuelta habían votado por Bolsonaro; 76 de ellos están en Minas Gerais, el estado que definió la elección, seguido por São Paulo, Paraná, Rio Grande do Sul y otros. La abstención bajó del 21,08% al 19,21%, la más baja desde 2006, y los votos en blanco o nulos cayeron 1,53%.
El presidente movilizó el voto de las mujeres (58,9%) y de los jóvenes de 16 a 24 años (49,8%). Militantes del Partido de los Trabajadores atribuyeron la clave al "Exército do Lula", una red de activistas digitales creada para renovar el discurso del candidato y sortear la censura de Meta. El diputado André Janones, estratega de campaña, dijo: "Hablamos con el lenguaje de las redes y convertimos un canal de WhatsApp en una máquina electoral". La campaña se vio reforzada, según la nota, por una paridad algorítmica que el Tribunal Superior Electoral le impuso a Meta.
Un Congreso adverso
Fuentes citadas por el medio original sostienen que Bolsonaro usará la primera minoría del Partido Liberal, con 121 diputados y 28 senadores, para cuestionar el resultado, sostener la tensión y obstruir el programa de gobierno. Buscaría aliarse con otras fuerzas opositoras para vetar enmiendas constitucionales tributarias y frenar el presupuesto, con el objetivo de recortar fondos ambientales, de derechos e igualdad de oportunidades. Al expresidente Jair Bolsonaro, además, el juez del Supremo Alexandre Moraes le retiró el pasaporte en una investigación por lavado de dinero.
Lula, por su parte, busca "pactos de gobernabilidad" con el centro, fragmentado, mediante la reelección de Hugo Motta en la Cámara y de Davi Alcolumbre en el Senado. En la noche del 25 prometió "gobernar para 215 millones de brasileños". Su agenda incluye ampliar el subsidio Pé-de-Meia contra la deserción escolar, transporte público para las periferias, Bolsa Família y Minha Casa, Minha Vida, que apunta a llegar a 10 millones de personas al final del mandato, y una condonación de deudas para 3,6 millones de microempresarios.
Comercio y mercados
El comercio exterior equivale al 32% del PBI. Donald Trump habla todavía de "elección arreglada" y mantiene su dureza en materia arancelaria. Lula busca nuevos mercados con los Brics, en especial China e India, y acelerar el acuerdo Unión Europea-Mercosur.
Los mercados reaccionaron mal: el Ibovespa se desplomó 16,6%, una de sus peores caídas desde 1998, Petrobras perdió 30% y el dólar subió 12% frente al real.
Una lectura
La victoria es amplia, pero el poder queda repartido: Lula tiene la presidencia y la oposición conserva la primera minoría legislativa. Su capacidad de negociar con un centro dividido definirá si puede aprobar el presupuesto y la reforma tributaria. Queda abierto cómo responderá a la reacción de los mercados y si la relación con Washington se tensa o se acomoda.
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