Lula gana su cuarto mandato en Brasil pero deberá gobernar con un Congreso adverso
El presidente derrotó a Flávio Bolsonaro en el balotaje con el 51,79% de los votos. Flávio no reconoció el resultado y el PL conserva la primera minoría en ambas cámaras.

A los 80 años, Luiz Inácio Lula da Silva conquistó su cuarto mandato al frente de Brasil. En el balotaje superó a Flávio Bolsonaro por 51,79% contra 48,21%, con más de 64 millones de votos. Lula había quedado segundo en la primera vuelta, y revirtió ese resultado en una remontada que, según se destacó, no tiene precedentes desde el regreso de las elecciones directas, en 1989.
Es la segunda vez que vence a un miembro de la familia Bolsonaro. La victoria también tiene lectura internacional: Donald Trump veía en los Bolsonaro a uno de sus principales aliados ideológicos en América Latina. En 2025, Washington impuso fuertes aranceles a productos brasileños y sanciones contra el juez Alexandre de Moraes, protagonista de los procesos judiciales contra Jair Bolsonaro. Esas presiones reforzaron uno de los ejes de la campaña de Lula, la defensa de la soberanía nacional. Tras el triunfo, dijo que Brasil "no es el patio trasero de nadie".
Una jornada accidentada
El día de votación estuvo marcado por fuertes lluvias y problemas de transporte público que dificultaron el acceso a los centros de votación en varias ciudades. El Tribunal Superior Eleitoral autorizó una prórroga de la votación, algo que ocurrió por primera vez en la historia.
Una vez proclamados los resultados, Flávio Bolsonaro se negó a reconocer la derrota, pidió anular las elecciones y anunció una batalla legal. El antecedente es el 8 de enero de 2023, cuando miles de seguidores de Jair Bolsonaro asaltaron las sedes de las principales instituciones en Brasilia para rechazar el regreso de Lula al poder.
Un Congreso de mayoría conservadora
Los resultados legislativos de la primera vuelta complican el panorama. El Partido Liberal (PL), de la familia Bolsonaro, es la primera fuerza en Diputados, con 121 bancas contra 88 de la federación que encabeza el Partido de los Trabajadores. En el Senado, el PL tiene 28 escaños y el PT, diez. Cada reforma exigirá negociaciones y alianzas con sectores a menudo lejanos al programa presidencial.
Durante la campaña, Flávio Bolsonaro se burló de la mano izquierda mutilada de Lula, lesión que sufrió en un accidente laboral cuando era un joven obrero. Sus seguidores convirtieron esa mano en símbolo de resistencia. Lula, ex metalúrgico y sindicalista de una familia pobre del Nordeste, llegó por primera vez a la presidencia en 2002.
Sus gobiernos redujeron la pobreza y ampliaron la protección social, pero también arrastran contradicciones, como el peso del agronegocio y los conflictos ambientales y territoriales.
Lo que viene
Lula derrotó a dos Bolsonaro, pero no al bolsonarismo: casi 60 millones de votos y un Congreso donde domina el PL muestran una fuerza difícil de ignorar. La política social, ambiental y económica del nuevo mandato dependerá de acuerdos con una oposición poderosa. Queda por ver si la impugnación de Flávio prospera en la Justicia y cómo reaccionarán sus seguidores, y si Washington mantendrá la presión sobre Brasilia.
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