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Lunes 26 de octubre de 2026

Lula prepara cambios en el gabinete tras su amplia victoria en el balotaje

Fuentes del gobierno brasileño anticipan un equipo más profesional y un ala liberal fortalecida, con Hacienda como cargo clave. Flávio Bolsonaro rechaza el resultado, pero el Congreso reconoció el triunfo.

Redacción

· 3 min de lectura

Lula prepara cambios en el gabinete tras su amplia victoria en el balotaje
Imagen · Clarin

Tras su rotunda victoria en el balotaje, el presidente Luiz Inácio Lula da Silva prepara cambios importantes en su gobierno, según afirmaron fuentes oficiales a Clarín. El mandatario sumó 10,3 millones de votos adicionales, contra 3,7 millones de su rival, el senador Flávio Bolsonaro. Esa diferencia, sostienen las fuentes, debilitaría el reclamo del candidato opositor, que advirtió que pedirá la anulación de las elecciones.

Hacienda y la interna del gabinete

Entre los cambios figura la designación de un ministro de Hacienda con respaldo de los mercados. Se menciona a Luiz Carlos Trabuco Cappi, presidente de Bradesco, el cuarto banco de Brasil. También suena el vicepresidente Geraldo Alckmin, médico liberal que fue ministro de Industria y a quien Lula elogió en su discurso de la madrugada.

En el gabinete hay una antigua disputa entre los sectores centristas, pragmáticos y promercado, y el PT tradicional, contrario a la línea liberal del gobierno. Los primeros ven ahora la chance de cerrar ese litigio. Los rumores sobre un relevo del canciller Mauro Vieira habrían partido de los sectores que reivindican el linaje "revolucionario" del partido, entre ellos el ex canciller Celso Amorim, asesor presidencial que encabeza un equipo en el Planalto.

Hay también quejas contra el PT por la derrota en la primera vuelta. Según esas voces, la remontada llegó por hacer lo contrario de lo que el partido había impulsado. "Llegaron a ocultar a Alckmin. Si fuera por ellos hubiéramos terminado abrazados a Nicolás Maduro", protestan.

El reclamo de Bolsonaro

Flávio Bolsonaro, como hizo su padre hace cuatro años, anunció que no reconocerá el resultado; dijo que le era "imposible". Reprocha la postergación de dos horas en el cierre de la votación, que habría favorecido a Lula. Juristas consultados por la prensa local señalan que él mismo pidió esa postergación y que los votos posteriores no marcan un cambio de tendencia. Según la fuente oficial, el Tribunal Electoral rechazó de inmediato cualquier irregularidad.

En las horas posteriores no hubo protestas ni otros movimientos en el país. Los presidentes del Senado, Davi Alcolumbre, y de Diputados, Hugo Motta, ambos de partidos de derecha, felicitaron a Lula en una comparecencia conjunta y defendieron "la solidez del proceso electoral".

Un ministro dijo en privado que no habrá amnistía para Jair Bolsonaro, que debe cumplir una condena de 27 años por golpismo. Admitió que podrían revisarse casos de otros condenados. "El Congreso será un desafío pero Lula tiene experiencia en esas negociaciones. No estamos preocupados", afirmó.

Congreso y economía

El Congreso está dominado por la oposición, con peso del bolsonarismo, y puede trabar proyectos del Ejecutivo. Analistas citados por la prensa local anticipan una negociación con el Centrao, alianza informal de centroderecha y derecha, a cambio de que conserve su control sobre recursos como la porción secreta del presupuesto que maneja desde el gobierno de Bolsonaro.

La economía muestra buenos números macro, pero con deuda pública y déficit fiscal en alza. La deuda ronda el 80% del PBI. Lula prometió en campaña desde transporte público gratuito los fines de semana hasta ampliar las becas Pé de Meia, condonar deudas de microempresas y subsidiar a las pymes. El economista Mauro Rochlin, de la Fundación Getulio Vargas, dijo a la AFP: "los tres grandes problemas de Brasil son el problema fiscal, el problema fiscal y el problema fiscal".

La tasa de interés ronda el 14%, unos diez puntos por encima de la inflación anual, y ocho de cada diez familias están endeudadas. Rochlin advirtió que la situación puede traducirse rápido en una crisis económica. Él y funcionarios del gobierno consideran inevitable un ajuste del gasto, aunque prevén resistencias, incluso en el Congreso, tras el giro a la derecha dura de la primera vuelta.

Una lectura

La magnitud del triunfo le da a Lula margen político, pero no resuelve la tensión central: promesas de gasto frente a un ajuste que casi todos dan por necesario. El nombre que ocupe Hacienda será la primera señal sobre qué ala del oficialismo manda. Queda por ver qué concesiones exigirá el Centrao y cómo se sostendrá el reconocimiento del resultado si Bolsonaro mantiene su desafío.

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