Lula, reelecto, enfrenta una caída de los mercados y el reclamo de Flavio Bolsonaro
El dólar se disparó más de 12% y el Ibovespa llegó a caer 17% tras el triunfo de Lula por 51,79% a 48,21%. El Partido Liberal reconoció el resultado y se despegó del pedido de anulación de su candidato.

A menos de 24 horas de su reelección en el balotaje, el presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, de 80 años, empezó el camino hacia su cuarto mandato. Superó al senador Flavio Bolsonaro, del Partido Liberal (PL), por 51,79% de los votos contra 48,21%. Lo espera un país dividido, un Congreso ampliamente opositor, costosas promesas de campaña y un rival que pidió anular la elección.
El reclamo de anulación pierde fuerza
Según la prensa brasileña, entre los ministros del Tribunal Superior Electoral (TSE) y del Supremo Tribunal Federal predomina la idea de que no hay elementos para invalidar los comicios. El presidente del TSE, Kassio Nunes Marques, afirmó que la extensión del horario de votación, dispuesta tras denuncias de problemas en el transporte público, no alteró el escrutinio. El tribunal también calificó de "falsa" la afirmación de Flavio de que sus fiscales habían sido retirados de la sala de seguridad, y aclaró que ese espacio no está abierto a visitas.
Los números tampoco acompañan: Lula obtuvo 64,2 millones de votos contra 59,8 millones, unos 4,4 millones de diferencia. Según un relevamiento del portal g1 basado en los registros de las urnas, después de las 17 se emitieron 35.521 votos, el 0,81% de esa ventaja. Además, la campaña de Flavio había pedido extender la votación hasta las 19 en municipios de cinco estados: Minas Gerais, Rio Grande do Sul, Paraná, Santa Catarina y San Pablo.
El lunes por la noche, el PL reconoció la victoria. "Reconocemos el resultado presidencial, proclamado por el Tribunal Superior Electoral (TSE)", señaló su presidente, Valdemar Costa Neto. Según O Globo, un sector importante de la dirigencia consideró un error el discurso de Flavio del domingo y le había aconsejado aceptar el resultado y pedir solo que se investigara la ampliación del horario, pero él decidió redoblar la apuesta. En 2022, Costa Neto había acompañado el pedido de Jair Bolsonaro de cuestionar votos de la segunda vuelta, lo que le valió una investigación por intento de golpe de Estado y una multa de más de US$ 3,6 millones para el PL.
Turbulencia en los mercados
El dólar abrió el lunes con una suba de 8,65%, a 5,42 reales, y poco antes de las 10 llegó a 5,60, un alza de 12,2%. Fue un salto intradiario mayor que el del 15 de enero de 1999 (11,10%), cuando Brasil abandonó las bandas cambiarias. En la Bolsa de San Pablo, el Ibovespa cayó más de 10% y activó el circuit breaker, un mecanismo que suspende las operaciones 30 minutos para frenar bajas bruscas. Al reanudarse, la caída se profundizó hasta 17%.
El mercado había apostado a Flavio: tras la primera vuelta, en la que el senador quedó primero, el Ibovespa subió 7,70% hasta un récord y el dólar cayó más de 4%. Según la prensa brasileña, un sondeo de Citibank entre 73 gestores mostró que el 80% esperaba una baja de más de 5% de la Bolsa si ganaba Lula.
El Tesoro recompró títulos públicos por 7.100 millones de reales. El ministro de Hacienda, Dario Durigan, dijo a O Globo que coordinaba la respuesta con el presidente del Banco Central, Gabriel Galípolo. "Necesitamos actuar con cierta racionalidad. No estoy hablando de controlar los precios, sino de que haya cierta racionalidad", afirmó. Admitió que el dólar se mantendrá en un nivel más alto y que el Banco Central evalúa intervenir en el mercado cambiario. Pidió que no haya "chantaje de un lado ni represalias del otro".
La cuestión fiscal
Según InfoMoney, las medidas anunciadas en campaña, como el aumento de la Bolsa Familia, una nueva renegociación de deudas familiares y subas del salario mínimo por encima de la inflación, podrían costar unos US$ 14.000 millones. La deuda pública superó el 82% del PBI, según Reuters, y más del 90% del gasto es obligatorio.
El economista Paulo Roberto Feldmann, de la Universidad de San Pablo, dijo a LA NACION que el mayor peso no son las promesas sino los intereses de la deuda, de unos US$ 210.000 millones este año, casi lo mismo que se destina a jubilaciones. Estimó un déficit primario de entre 0,4% y 0,5% del PBI, por lo que el superávit sería alcanzable sin tocar salario mínimo ni jubilaciones. Atribuyó las altas tasas al peso del sector bancario: "Ninguno de los candidatos tiene una propuesta concreta para esto".
Durigan prometió apuntar al punto medio de la meta de resultado primario, seguir revisando el gasto obligatorio y no prorrogar algunas medidas cuasifiscales. El gobierno propone cobrar más impuestos a los sectores de altos ingresos y revisar beneficios fiscales, algo que requiere la aprobación del Congreso opositor.
Quién conducirá la economía
Según O Globo, el nombre que más fuerza gana para Hacienda es el del gobernador de Piauí, Rafael Fonteles, quien habría admitido la posibilidad ante allegados. Es licenciado en Matemática y fue secretario de Hacienda de su estado entre 2015 y 2022. Fue el gobernador más votado del país, con 70% en Piauí, y uno de los coordinadores de la campaña de Lula en el balotaje. Si acepta, lo reemplazaría el vicegobernador electo, Washington Bandeira, también del PT.
Una lectura
La reacción del mercado muestra cuánto se había descontado otro resultado, y la designación del equipo económico será la primera señal que los inversores lean. Queda abierto si el gobierno logra, con un Congreso adverso, financiar sus promesas sin agravar la deuda, y hasta dónde Flavio Bolsonaro sostendrá su reclamo sin el respaldo de su propio partido.