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Sábado 24 de octubre de 2026

Lula y Flávio Bolsonaro se midieron en un debate sin ganador claro

En el último cara a cara antes del balotaje de este domingo, ambos candidatos buscaron seducir a quienes se abstuvieron en la primera vuelta. La economía familiar y los cruces personales dominaron la noche.

Redacción

· 3 min de lectura

Lula y Flávio Bolsonaro se midieron en un debate sin ganador claro
Imagen · Clarin

Lula da Silva y Flávio Bolsonaro disputaron anoche el último debate antes del balotaje presidencial de mañana, en un formato más ordenado que el anterior, con algunas propuestas y cruces duros. Ambos llegaron bien preparados, reaccionaron con rapidez y evitaron errores mayores.

Economía y cruces

El senador conservador apuntó a la inflación de los alimentos, un punto débil del Gobierno. Mirando a cámara, le preguntó al presidente: "Usted está llevando menos a su casa, es ese el legado de este gobierno, en cuatro años de gobierno ¿puede usted comprar más o menos con su salario?". Más tarde insistió: "Está todo más caro, tiene que pedir disculpas al pueblo brasileño".

Lula lo incomodó al preguntarle si sabía cuál era el salario mínimo que dejó el gobierno de su padre, Jair Bolsonaro. Sostuvo que sin el actual mandato sería de 900 reales (US$ 181) y que hoy es de 1.621 reales (US$ 326).

Flávio Bolsonaro también criticó las altas tasas de interés (según la nota, diez por ciento superiores a la inflación) y el costo de vida. Propuso ampliar el acceso a internet y ajustar las pensiones por encima de la inflación, sin detallar parte de sus ideas.

También apareció el caso argentino: Lula asoció las propuestas de su rival con las políticas de Javier Milei. Bolsonaro defendió al mandatario argentino y dijo que, al asumir, debió resolver una "crisis de inflación con un país quebrado".

El momento más tenso

El candidato conservador cometió un error que el público cuestionó. Dijo que Lula "da con una mano y quita con los nueve dedos", en alusión a la ausencia del meñique del presidente. También jugó con la edad (80 años de Lula contra 45 de él) y se burló de su forma de hablar.

Lula le exigió disculpas: "Tendrá que disculparse, porque los trabajadores lo están observando". Y agregó: "No voy a permitir que una persona de la alta sociedad me llame 'nueve dedos'". Bolsonaro aceptó excusarse y el público aplaudió.

A diferencia del debate del domingo pasado en Bandeirantes, Bolsonaro fue con corbata y sin la actitud provocadora que se le cuestionó. Los organizadores además impidieron que los candidatos se movieran por el set mientras el otro hablaba.

La pelea por los abstencionistas

Lula perdió la primera vuelta por 1,8% de los votos, algo más de dos millones de sufragios. En el PT consideran que recuperan apoyos: algunos analistas hablan de un voto castigo que se estaría convirtiendo en "voto arrepentido". Sergio Gabrielli, coordinador del programa de campaña de Lula, dijo que hay "un consenso entre quienes no votaron o estaban indecisos de que la elección de Bolsonaro representa un riesgo muy grande para el país".

Según Datafolha, la evaluación de la gestión como excelente o buena subió del 35% al 36%, la negativa bajó del 41% al 39% y la media pasó del 23% al 24%. El ministro José Guimarães dijo que "el ambiente es de cambio" y el oficialismo habla de una "ola pro Lula". Todo está dentro del margen de error, igual que la desaprobación de Flávio, que pasó del 44% al 46%.

En el Partido Liberal recuerdan que las encuestadoras fallaron en la primera vuelta, cuando preveían un triunfo de Lula por hasta cuatro puntos. Un asesor del senador señaló que Datafolha lo muestra adelante en el total de votos, con 47% contra 46%, aunque en votos válidos hay empate en 50%. Su entorno sostiene que los sondeos no captan el voto de derecha ni el sentimiento anti-PT.

Lula llegó además con una ventaja judicial: el magistrado del Supremo Floriano de Azevedo Marques prohibió censurar el canal de WhatsApp del PT, que sumó más de diez millones de seguidores en pocos días.

Una lectura

Con una diferencia mínima en las encuestas y el antecedente de sondeos errados, el debate no parece haber movido la balanza de modo evidente. El episodio de los "nueve dedos" fue el punto de mayor costo para Bolsonaro, pero no se sabe si influirá en los indecisos. El resultado dependerá de cómo voten los abstencionistas de la primera vuelta, el segmento que ambos campos intentaron conquistar.

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