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Lunes 26 de octubre de 2026

Netanyahu busca sobrevivir en una elección que se define por alianzas

El martes Israel vota con el premier apostando al miedo y a los partidos religiosos, y con Gadi Eisenkot como principal rival. Como nadie llegaría a la mayoría, las coaliciones posteriores serán decisivas.

Redacción

· 3 min de lectura

Netanyahu busca sobrevivir en una elección que se define por alianzas
Imagen · La Nacion

Israel vota el martes en unos comicios en los que Benjamin Netanyahu pone en juego sus más de 18 años no consecutivos en el gobierno. En Tel Aviv, un cartel sobre la autopista Ayalon dice: "Ellos quieren que Netanyahu pierda. No dejes que ganen". No muestra a candidatos opositores, sino a dirigentes extranjeros musulmanes que criticaron duramente al premier, como el presidente turco, Recep Tayyip Erdogan, y el alcalde de Nueva York, Zohran Mamdani.

Una campaña basada en el temor

La campaña plantea un dilema, "el islam o yo", y acusa a la oposición de "debilidad" frente a la "amenaza islámica". El domingo, Netanyahu publicó en Instagram una imagen generada con inteligencia artificial de un hongo nuclear sobre Tel Aviv, con un texto que dice: "El Estado de Israel se encuentra en un peligro existencial real y tangible. Si los iraníes adquieren armas nucleares, nada volverá a ser igual".

El contexto es un país donde la masacre de Hamas del 7 de octubre de 2023 y la posterior guerra, una de las más extensas de su historia, dividen a familias y amigos. Además, Israel sigue atento al riesgo de un nuevo enfrentamiento con Irán.

Encuestas y reclamos de investigación

Según los sondeos, el Likud no tiene un predominio claro frente a la creciente popularidad de Gadi Eisenkot, exjefe del Ejército que lidera el partido Yashar. Se descuenta que ninguna fuerza alcanzará la mayoría, por lo que el ganador tendrá que negociar con otras.

La oposición anunció que, si llega al poder, formará una comisión independiente para investigar la responsabilidad de Netanyahu ante las supuestas advertencias previas al 7 de octubre y su conducción de la guerra. El premier además enfrenta tres procesos por corrupción, que avanzan lentamente en la Justicia.

El peso de los religiosos

En el sistema israelí, la capacidad de tejer alianzas después de votar puede pesar más que los votos. En 2021, Naftali Bennett llegó a primer ministro al frente de una coalición, aunque su partido había quedado quinto.

Netanyahu, consciente de que la mayoría de los ultraortodoxos no votará al Likud, les hizo promesas. Aseguró que "nadie irá preso por estudiar la Torá", en referencia a mantener la exención del servicio militar para los estudiantes de las yeshivot (seminarios religiosos), algo que rechaza buena parte de su propia base laica. Los sondeos asignan a los partidos religiosos, en conjunto, hasta cerca del 15%, pero su respaldo fue clave para formar gobierno en 2022.

El politólogo Alberto Spektorowski, de la Universidad de Tel Aviv, dijo a LA NACION: "Aunque Netanyahu pierda las elecciones, el apoyo de los religiosos puede permitirle conservar el poder. Pero luego del 7 de octubre perdió mucho apoyo de sus propios votantes del Likud, por eso esta vez seguramente no le va a ser suficiente". Estimó que Netanyahu no llegará a las 61 de las 120 bancas del Parlamento, y que el "Bloque del Cambio" liderado por Eisenkot tampoco tiene un camino claro por sí solo.

Después de la votación

El presidente Isaac Herzog, figura ceremonial, consultará a todos los partidos y evaluará quién está mejor posicionado para formar gobierno en un plazo de 45 días, extensible por otro período similar. Para destrabar un eventual bloqueo, los partidos anti-Netanyahu tendrían que retractarse de sus promesas de no trabajar con él, o el bloque opositor tendría que acordar con las listas de mayoría árabe.

Eisenkot, sionista de centroderecha, descartó hasta ahora aliarse con los partidos árabes, que representan al 21% de la población, por considerar que no comparten valores sobre la integridad del territorio. Mauricio Lapchik, director de campaña de la Lista Árabe Conjunta, afirmó: "Votaremos en el Parlamento por cualquier grupo que se oponga a Netanyahu. La clave es impedir que vuelva a formar gobierno". Estimó que los partidos árabes, que hoy tienen 10 bancas, "hasta podrían llegar a duplicarlas", aunque dependen de movilizar a votantes que históricamente participan poco.

Una lectura

La elección parece menos un duelo de votos que una aritmética de bloqueos. Netanyahu depende de aliados religiosos cuyas demandas incomodan a su base, y la oposición depende de partidos árabes con los que su líder se niega a pactar. Queda abierto si alguna de esas posturas cederá en las semanas de negociación, y si la participación árabe alcanzará para inclinar el resultado.

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