Persianas arriba o abajo en el avión: una ex asistente de vuelo toma partido
Alona Vasylieva, que trabajó casi diez años para una aerolínea internacional, explica por qué se piden abiertas en el despegue y el aterrizaje, y por qué después prefiere cerrarlas.

La persiana de la ventanilla es, desde hace tiempo, un terreno de disputa silenciosa en las cabinas de los aviones. ¿Quién decide si queda abierta o cerrada: quien ocupa el asiento de la ventanilla, la tripulación o toda la fila? Entre debates virales y discusiones sobre la etiqueta a bordo, las opiniones siguen divididas.
Quien se plantó con claridad es Alona Vasylieva, ex asistente de vuelo que durante casi diez años trabajó para una aerolínea internacional y que, según contó a Business Insider, controló miles de persianas.
Abiertas en despegue y aterrizaje
Antes del despegue y del aterrizaje, explicó, parte de su tarea era verificar que estuvieran levantadas, igual que se comprueba que los respaldos estén en posición vertical. Muchas aerolíneas imponen esa regla y, a su juicio, tiene una lógica precisa.
En una emergencia, una visión despejada hacia el exterior es útil y permite que los equipos de rescate en tierra miren dentro de la cabina.
Después, a su criterio, cerradas
Una vez alcanzada la altura de crucero, las normas de seguridad dejan de aplicar y entra en juego su regla personal: persianas bajas. Su postura sintetiza una frase que ya se volvió título de la discusión: "El pasajero ideal es el que duerme".
Una lectura
La diferencia entre lo que exige la seguridad y lo que dicta la cortesía explica buena parte del conflicto: la norma es clara en las fases críticas del vuelo, pero en crucero no hay reglamento, solo convivencia. Queda abierto si las aerolíneas darán alguna pauta más explícita o si seguirá dependiendo del criterio de cada pasajero y de cada tripulación.
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