Por qué algunos grandes donantes también evaden impuestos: el "patrón Hoeneß"
Dos economistas alemanes sostienen que quienes donan y evaden a la vez suelen sentirse mal representados por su gobierno. Proponen más confianza en la administración y más participación política.

Uli Hoeneß no es un caso aislado. La lista de filántropos que donan sumas importantes y, al mismo tiempo, evaden impuestos es larga: Cristiano Ronaldo, Luciano Pavarotti y Boris Becker evadieron, le restaron fondos al Estado para tareas públicas, arriesgaron sanciones y daño de imagen, y a la vez donaron grandes montos.
Para los modelos económicos clásicos, esa conducta es difícil de explicar: ¿por qué ahorrar con métodos ilegales para después entregar dinero de forma voluntaria? Los economistas Hans-Peter Grüner, de la Universidad de Mannheim, y Sebastian Siegloch, de la Universidad de Colonia, ven la respuesta en la "congruencia": cuánto coinciden las propias ideas con la forma en que cada persona percibe al Estado. Surge de dos elementos: estar de acuerdo con el gobierno en cómo se gasta el dinero y confiar en que el Estado administra bien y con eficiencia.
El efecto "warm glow"
El modelo parte de una idea simple: la gente se siente bien cuando hace el bien, por ejemplo al donar. Ese fenómeno, llamado warm glow (algo así como "calidez interior"), fue descripto por el economista estadounidense James Andreoni. Según Grüner y Siegloch, quien coincide con la política oficial considera intercambiables las donaciones y los impuestos, y no tiene incentivo para evadir con el fin de donar. Quien discrepa, en cambio, disfruta de donar pero no de tributar, y como donante puede querer decidir por su cuenta adónde va su dinero. Cuanto mayor la incongruencia, menos vale esa intercambiabilidad.
"La evasión fiscal puede ser el resultado de una baja inclinación social, pero no tiene por qué serlo", dijo Grüner. "Quien tiene una fuerte motivación social pero rechaza la política del gobierno puede inclinarse a evadir impuestos y a donar".
Qué mostraron los datos
Los investigadores analizaron datos de la Encuesta Mundial de Valores: unas 43.000 personas en edad de trabajar, de 20 a 65 años, de 48 países. Quienes dan poca importancia a las reglas y se comprometen fuertemente con la comunidad aparecen con especial frecuencia en el grupo que dona y evade. La tendencia se acentúa cuando no se sienten representados por su gobierno.
En su documento de discusión "Paying Taxes Like Uli Hoeneß – Tax Evasion, Charitable Giving, and Political Congruence", plantean dos medidas para mejorar el cumplimiento. La primera es fortalecer la confianza en la eficiencia administrativa y, por lo tanto, en el Estado, lo que según ellos aumentaría la honestidad fiscal y la recaudación. La segunda es ampliar la participación política mediante elementos de democracia directa, como referendos sobre gastos locales o presupuestos participativos. También mencionan una mayor afectación de impuestos a fines específicos. Italia ya aplica un modelo así: el sistema "Cinque per mille" permite a los contribuyentes destinar una parte del impuesto a las ganancias a una organización benéfica de su elección.
Una lectura
El planteo corre el foco de la moral individual hacia la relación entre ciudadanos y Estado: la evasión no sería solo falta de espíritu solidario, sino también un síntoma de desconfianza política. Queda abierto cuánto de esto se traduce en políticas concretas y si dar margen para dirigir los impuestos mejora el cumplimiento sin debilitar la recaudación general. El caso italiano es una referencia para seguir.
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