Primera huelga en la industria de chips de Taiwán, en una planta de Micron
Trabajadores de Micron en Taoyuan paran 24 horas para reclamar una participación estable en las ganancias que deja la inteligencia artificial. El antecedente de Samsung en Corea del Sur funciona como modelo.
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Por primera vez en la historia de la industria de semiconductores de Taiwán, trabajadores de una planta frenaron sus tareas. Este jueves, el sindicato de empleados de la estadounidense Micron Technology en Taoyuan convocó a una huelga de 24 horas, que comenzó a las 9 hora local frente a la fábrica.
El conflicto gira en torno a la distribución de las ganancias extraordinarias que genera el auge de la inteligencia artificial (IA). El gremio exige a Micron, fabricante de chips de memoria, un esquema regular de participación en las utilidades, como el de las surcoreanas SK Hynix y Samsung Electronics. Según el sindicato, la empresa no aceptó esa propuesta en varias rondas de negociación mediadas por el gobierno municipal de Taoyuan, de acuerdo con medios locales.
El espejo coreano
Los trabajadores se apoyan en lo logrado por sus pares de Samsung. En mayo, tras un extenso conflicto laboral, consiguieron que la compañía cambiara el sistema de remuneración. Gracias a las ganancias de la IA, cada empleado de la división de chips podría recibir este ejercicio bonos de hasta 600 millones de wones (unos 400.000 euros). SK Hynix, también coreana, paga este año bonos récord.
En Taiwán, en cambio, la paga nunca había sido motivo de disputa: el sector ofrece por lejos los salarios más altos del país. Micron negocia hace meses con el personal de sus dos sedes taiwanesas, Taoyuan y Taichung, representadas por sindicatos distintos. La isla es clave para la firma: allí produce más del 60% de sus chips DRAM, usados como memoria principal en computadoras, servidores y dispositivos móviles.
Acuerdo en Taichung, conflicto en Taoyuan
Micron informó que el miércoles alcanzó con el sindicato de Taichung un acuerdo que prevé aumentos salariales significativos. Esa planta fabrica los chips de memoria de alto ancho de banda (HBM), componentes centrales de los sistemas de IA, que hoy tienen márgenes muy elevados. En la disputa llegó a intervenir el presidente taiwanés, Lai Ching-te, que pidió un entendimiento amistoso. Un conflicto prolongado en esa planta habría agravado la ya ajustada oferta de esos chips.
En septiembre, Micron había ofrecido un bono adicional de un millón de dólares taiwaneses (unos 27.000 euros). Los sindicatos lo consideraron insuficiente: piden cambios estructurales, como aumentos de sueldo y un modelo permanente de participación en las ganancias.
El mayor grupo del país, TSMC, que fabrica chips por encargo para Nvidia y prácticamente todas las grandes tecnológicas, también elevó sus pagos. Solo en el primer semestre, los bonos subieron 53% interanual, hasta 70.300 millones de dólares taiwaneses (1.900 millones de euros).
Impacto incierto
No está claro qué efecto tendrá la huelga sobre la producción. Taoyuan fabrica sobre todo DRAM menos potentes, aunque estas se consideran insumo básico de los HBM. Micron afirmó que sigue comprometida con un diálogo abierto y constructivo con el sindicato de Taoyuan y que busca una solución consensuada.
La protesta muestra que el reparto de la renta de la IA ya llegó a los trabajadores de la cadena de chips y que el caso de Samsung sentó un precedente regional. El acuerdo en Taichung sugiere margen para negociar, pero queda por ver si el sindicato de Taoyuan obtiene un esquema permanente y si otras empresas taiwanesas enfrentan reclamos similares, en un mercado donde la oferta de memorias para IA ya está tensionada.
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