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Lunes 26 de octubre de 2026

Protestas por la vivienda en España y Portugal apuntan a una huelga general el 11 de noviembre

Tras los saqueos en Barcelona, el movimiento contra los alquileres inaccesibles busca un paro conjunto ibérico. España no tiene una huelga general desde hace 14 años.

Redacción

· 3 min de lectura

Protestas por la vivienda en España y Portugal apuntan a una huelga general el 11 de noviembre
Imagen · Frankfurter Allgemeine

Los disturbios del 24 de octubre en el centro de Barcelona fueron la primera explosión de violencia en una ola de protestas por la crisis de vivienda que, hasta ahora, había sido en gran medida pacífica tanto en España como en Portugal. Ahora, activistas y sindicatos apuntan al 11 de noviembre, cuando podría haber una huelga general, eventualmente conjunta entre ambos países.

Los saqueos en Barcelona

Según la ministra del Interior catalana, Núría Parlon, unas 400 personas se presentaron en los alrededores de la Plaça de Catalunya y saquearon 30 comercios, además de provocar incendios. Hubo 128 detenidos, más de la mitad menores de edad, y 14 policías heridos. Varios de los menores serían alojados en un centro.

La convocatoria circuló días antes, primero en TikTok y luego en WhatsApp y Telegram, con instrucciones precisas: vestirse de negro, qué robar y dónde revender lo sustraído. Usaba el hashtag francés "Blocus" y llamaba a "recuperar la dignidad de las escuelas", a imagen de las protestas estudiantiles en Francia. Para Parlon, era solo un pretexto. La policía catalana admitió que subestimó las convocatorias y que la "violencia extrema" la tomó por sorpresa.

El experto en internet Marcelino Madrigal no se animó a señalar responsables, pero sospecha "intereses políticos o geopolíticos", ya que a los jóvenes les movía el saqueo y no la política. El diario El Mundo citó fuentes policiales que no descartan un "ataque híbrido" desde el exterior. Un llamado similar en Madrid no tuvo eco. En redes circulan convocatorias para repetir la acción el 31 de octubre en Barcelona, Madrid y Algeciras.

Un paro con nombre propio

En España el malestar por los alquileres inaccesibles empezó en septiembre, a partir del desalojo de Maricarmen Abascal, jubilada de 87 años. La situación está más calma: en la Puerta del Sol, los activistas empezaron a desarmar las primeras carpas del campamento tras un mes.

Quieren concentrarse, junto con los grandes sindicatos, en la primera huelga general en 14 años, a poco más de dos semanas de las elecciones anticipadas que convocó el presidente Pedro Sánchez después de que el Parlamento rechazara sus decretos de vivienda. El gobierno de izquierda, en minoría, respalda los reclamos de "vivienda digna" y de salarios más altos para poder pagarla.

Se negocia con sindicatos portugueses un paro ibérico que podría llamarse "Saramago", en homenaje al escritor portugués que pasó sus últimos años en España. La asociación de inquilinos de Madrid celebró este "despertar de la población europea", que según dijo se había resignado durante mucho tiempo al deterioro de sus condiciones de vida.

Portugal: desalojos y manifestaciones

La vivienda es desde hace años uno de los temas políticos más candentes en Portugal. El fin de semana, miles de personas marcharon pacíficamente, en especial contra la reforma liberalizadora de la ley de alquileres que impulsa el gobierno conservador en minoría, que prevé acortar la duración de los contratos y facilitar los desalojos. La población del país, de diez millones, creció en más de un millón en pocos años mientras se construyó poco; en Lisboa y Oporto los alquileres superan los salarios mensuales de cada vez más gente.

A diferencia de España, la policía portuguesa actúa con dureza contra los campamentos. En la plaza Rossio de Lisboa, símbolo de las protestas, intentó otra vez desalojar el campamento. Hubo más de treinta detenidos entre Lisboa y Oporto y los activistas denunciaron decenas de heridos. Según la prensa, volvieron poco después a las plazas y calificaron el operativo como "el mayor ataque a la democracia desde el 25 de abril", en alusión a la Revolución de los Claveles de 1974. Para este martes se prevé una gran manifestación frente al Parlamento.

Una lectura

El movimiento enfrenta una tensión: su impulso es pacífico y masivo, pero los saqueos de Barcelona, de origen todavía poco claro, pueden condicionar su imagen justo antes de la huelga y de las elecciones. Falta saber si se confirma una injerencia externa, si el paro ibérico se concreta y cómo responderán los gobiernos a la presión de la calle.

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