Reabre el cruce de Columbus para el ganado mexicano tras casi dos años
Con controles más estrictos contra el gusano barrenador, el puerto de Nuevo México volvió a recibir vacunos de México. Es el tercer paso fronterizo habilitado, pero el alivio en los precios de la carne no será inmediato.
Con el visto bueno de los inspectores del Departamento de Agricultura de Estados Unidos (USDA), el ganado mexicano comenzó a cruzar este lunes por el puerto de Columbus, en Nuevo México, cerrado durante casi dos años para frenar el avance del gusano barrenador del Nuevo Mundo (New World screwworm). Columbus es el tercer paso que retoma las importaciones con nuevas salvaguardas.
El barrenador es en realidad la larva de una mosca que se interna en la carne del ganado, de mascotas e incluso de personas. Amenaza a una industria ganadera estadounidense valuada en US$ 113.000 millones. Las medidas de contención costaron empleos y comercio en las comunidades fronterizas, y cortaron una fuente de reposición en un momento en que el país intenta reconstruir rodeos diezmados por la sequía.
Un parásito que volvió
La plaga fue un flagelo anual para la ganadería hasta que se la erradicó en gran parte de Estados Unidos en la década de 1960. Reapareció en México en 2024 y el primer caso confirmado en territorio estadounidense fue en Texas, en junio. Desde entonces se confirmaron más de 60 casos en Texas y Nuevo México, en vacunos, ovejas, cabras, caballos y perros. La semana pasada se registró el primero en fauna silvestre: un cazador encontró la larva en un alce.
Antes del brote, Estados Unidos importaba cerca de 1 millón de cabezas por año. Dudley Hoskins, subsecretario del USDA, dijo que volver a esa cifra llevará tiempo y que habrá que vigilar los riesgos sanitarios. "Mientras podamos manejar y mitigar el riesgo a un nivel aceptable, seguiremos procesando el movimiento seguro y legal de ganado por estos puertos", afirmó mientras los animales se alineaban en los bretes de Columbus.
Qué significa para Nuevo México
Alrededor de un tercio del ganado mexicano que ingresa cada año a Estados Unidos pasa por Columbus y por Santa Teresa, cerca de El Paso, Texas. Gerardo Fierro, director ejecutivo de la Autoridad Fronteriza de Nuevo México, calculó en US$ 1.000 millones el valor de ese comercio para la zona. Según contó, la comunidad vio desaparecer empleos, ventas de hacienda e incluso la recaudación por el gasoil que usan los camiones. Los ganaderos dejaron de cruzar y de gastar en insumos, alojamiento y comida, y los productores de alfalfa y granos perdieron clientes. "Esto significa mucho", dijo sobre la reapertura.
Otro cruce, en Arizona, abrirá a fines de noviembre.
Capas de control
Según la veterinaria estatal de Nuevo México, Samantha Holeck, la preparación empieza en los campos de origen, donde veterinarios privados revisan tuberculosis y otras enfermedades y aplican medicamentos que previenen el barrenador. Luego veterinarios acreditados por el gobierno mexicano buscan heridas abiertas, signos de enfermedad o lesiones. Después el USDA hace una inspección de la cabeza a la cola, todavía en México. La última barrera es el baño en piletas con insecticida para eliminar parásitos que hayan pasado inadvertidos.
Holeck sostuvo que los protocolos desarrollados en los últimos años ayudaron a ganar tiempo. El USDA usa trampas y drones para vigilar zonas. También mantiene un programa de cría de machos estériles que se liberan desde aviones para aparearse con hembras silvestres y así extinguir a la población. El gobierno construye en Texas una planta de US$ 610 millones capaz de producir 300 millones de moscas estériles por semana, que se sumará a la producción de México y Panamá. "Es nuestra herramienta más afilada", dijo Hoskins.
Precios, sin alivio rápido
Los ganaderos mexicanos recuperan un mercado para sus terneros de invernada, pero los expertos advierten que los productores estadounidenses tardarán en reconstruir rodeos que están en mínimos récord por años de sequía. La oferta acotada empujó los precios al alza. Tom Paterson, presidente de la Asociación de Ganaderos de Nuevo México, que se reunió la semana pasada en Columbus con la secretaria de Agricultura, Brooke Rollins, coincidió con ella: "la seguridad alimentaria es seguridad nacional".
Una lectura
La reapertura muestra que el sistema de controles previos se considera suficiente para el ganado en pie, pero no resuelve el otro frente: las moscas cruzan solas, como confirma el caso del alce. La efectividad de las barreras y de la futura planta de moscas estériles será lo que defina si los cruces siguen abiertos. Para los precios de la carne, en tanto, la variable decisiva sigue siendo la recomposición lenta de los rodeos.
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