Singapur bautizó una orquídea con el nombre de Friedrich Merz
La "Vanda Friedrich Merz" se le entregó al canciller alemán en su primera visita al país, siguiendo una tradición de diplomacia floral que Singapur practica desde 1956.

El primer ministro de Singapur, Lawrence Wong, le entregó el martes al canciller alemán, Friedrich Merz, una maceta con ejemplares de una orquídea bautizada en su honor: la "Vanda Friedrich Merz". Es la primera vez que Merz visita el país como jefe de Gobierno. Después seguirá viaje a Japón y Corea del Sur, en la que será su gira más larga hasta ahora.
Un perfume que atrae insectos
Mark Choo, subdirector del Jardín de las Orquídeas de Singapur, explicó que la característica más notable de la flor es su aroma intenso. Lo describió como dulce, parecido al jazmín, con un toque cítrico. Según Choo, el olor suele ser más fuerte por la mañana, cuando atrae a los polinizadores. Contó que, incluso en el despacho del canciller, la planta estaba rodeada de insectos.
La orquídea se cultiva desde hace casi diez años y no tenía nombre hasta ahora. En la escuela de orquídeas del Jardín Botánico crecen unos 300 ejemplares. Sus flores tienen pétalos marrón canela con puntos blancos y un labelo lila con una estructura blanca encima. La creadora de la cruza es Whang Lay Keng, jefa de cultivo de orquídeas del jardín.
Se trata de un cruce entre la Vanda Nambaryn Enkhbayar, nombrada por el ex presidente mongol, y la Vanda insignis, descripta por los botánicos alemanes Heinrich Gustav Reichenbach y Carl Ludwig Blume. Los países pueden pedir colores; para Merz, la indicación fue evitar el azul y el negro. Según Choo, así se evitan connotaciones políticas.
Una tradición desde 1956
Singapur suele dedicarles una orquídea a los jefes de Estado y de Gobierno extranjeros en su primera visita. Ya existen la "Dendrobium Angela Merkel", la "Renanthera Olaf Scholz" y la "Dendrobium Frank-Walter Steinmeier", y también flores con los nombres del papa Francisco, Lady Di y el presidente chino Xi Jinping con su esposa, Peng Liyuan. El programa para visitantes ilustres suma 280 orquídeas. Comenzó en 1956, cuando Singapur formaba parte del Imperio británico, con una flor dedicada a la esposa del gobernador.
El encargo lo hace el Ministerio de Exteriores. Según Choo, a veces se toma como inspiración la bandera del país o la personalidad del mandatario; a los hombres se les asignan colores más fuertes y a las mujeres, más suaves. Además, la flor tiene que estar en floración durante la visita, y la mayoría florece entre diez días y dos semanas. La de Merz debería durar unos cinco o seis días más tras la entrega.
Los invitados deciden si se llevan un ejemplar. Se informó que un esqueje de la orquídea del canciller viajaría a Alemania. Choo recordó que en 2016 la "Dendrobium Barack and Michelle Obama" viajó a Washington en un asiento propio de clase económica, porque no entraba en el portaequipaje.
El oficio de cruzar orquídeas
Choo, que creció entre orquídeas y ayudaba a su madre en el cultivo, definió la hibridación como un oficio y una forma de arte. Mostró cómo se hace: con una pinza extrajo polen de una Papilionanda Chao Praya Violet y polinizó flores de la orquídea de Merz. Las semillas pueden cosecharse entre 60 y 120 días después. Su objetivo es lograr una planta algo más pequeña, de flores lilas, que en el futuro pueda llevar el nombre de otro mandatario.
La práctica muestra cómo Singapur convierte un rasgo de su identidad, el orgullo por el cultivo de orquídeas (la flor nacional es una de ellas), en un gesto diplomático personalizado. Es un recurso de bajo costo y alto valor simbólico: la flor dura pocos días, pero el nombre queda en el jardín.
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