Un cronista en bicicleta, detrás del keniano Biwott en el Maratón de Fráncfort
Un periodista de la FAZ integró el equipo de asistencia en bici de la elite y acompañó los 42 kilómetros de Benard Kipkurui Biwott, que terminó tercero con 2:06:23.

Bajo la lluvia, el periodista del diario Frankfurter Allgemeine esperaba al borde del circuito del Maratón de Fráncfort con la botella de Benard Kipkurui Biwott en la mano. En la primera estación, el keniano no lo vio y pasó de largo. La escena marcó el comienzo de una jornada en la que el autor, como parte de la asistencia en bicicleta de la elite, debía entregarle al atleta sus botellas cada cinco kilómetros.
La logística de la entrega
Biwott ganó en Fráncfort en 2024, en su debut en la distancia. Antes de esta edición había dicho: "Una zeit de 2:04 horas debería ser posible". A ese ritmo, de algo más de 20 kilómetros por hora, cada tramo de cinco kilómetros se cubre en poco menos de 15 minutos.
Por eso el ciclista tenía que ir más rápido que el corredor. Después de cada entrega, volvía a su bicicleta y pasaba al grupo puntero a unos 30 km/h, para ganar unos minutos, ubicar la botella y estar listo. Para que el atleta lo reconociera entre los demás asistentes, llevaba el número de largada de Biwott bien visible en el pecho.
El autor contó que se sentía el menos preparado del grupo: había hecho solo breves pruebas en el tráfico urbano y había dejado de fumar dos días antes.
De la torpeza a la sincronía
La primera entrega falló. En el kilómetro 10, en cambio, Biwott escuchó su nombre, tomó la botella, bebió un trago largo y siguió. Desde ahí, según el relato, el contacto visual alcanzó para sincronizarse. A la altura del kilómetro 25 al periodista se le acalambraron las pantorrillas y pensó en abandonar, pero siguió.
Biwott corrió en el grupo de cabeza hasta el kilómetro 35. Después dejó ir al alemán Petros y al etíope Denki. La última entrega, en el kilómetro 40, salió bien. El keniano cerró tercero, con 2:06:23, detrás de ellos. El cronista volvió pedaleando los últimos dos kilómetros hasta la Festhalle, empapado y con dolor muscular que, calculó, le durará varios días.
Una lectura
El relato muestra una pieza poco visible de las carreras de elite: la hidratación personalizada depende de una coordinación fina entre atleta y asistente, con márgenes de segundos. El resultado de Biwott quedó a más de dos minutos de la marca que había considerado posible, y la nota no precisa cuánto influyó la lluvia ni otros factores.
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