Un ecólogo marino reclama más lugar para el océano en el Festival de la Ciencia de Génova
En una columna en Il Fatto Quotidiano, un científico que participó varias veces del evento sostiene que la edición 2026 deja al margen la ecología y las ciencias del mar. Admite que a su disciplina también le toca hacerse ver.

Un especialista en ecología y ciencias del mar, que el año pasado dio una lectio magistralis en el Festival de la Ciencia de Génova, planteó en una columna de opinión que el programa 2026 casi no incluye esas disciplinas. Su autor aclara que este año no pudo ser invitado por la política de rotación de los oradores, que considera acertada para evitar que hablen siempre los mismos.
Qué ciencias tienen lugar
Tras revisar los títulos y los expositores, el autor sostiene que física, química, matemática, tecnología, biología estructural, inteligencia artificial y medicina están bien representadas. En cambio, dice haber encontrado poco sobre ecología y mar: algo aparece en muestras, talleres y actividades paralelas, pero no en las conferencias, donde no figuran ni el funcionamiento de los ecosistemas ni el océano.
Para el autor, la omisión llama la atención porque Génova "le debe todo al mar" y porque los jóvenes se interesan por la crisis ambiental. Define la ecología como la ciencia que estudia las interacciones entre los organismos que forman la biodiversidad, su relación con el entorno y su aporte al funcionamiento de los ecosistemas, y no como una sensibilidad ambientalista ni una ideología. Recuerda que el océano cubre el 71% de la superficie terrestre, regula el clima y alimenta el ciclo del agua.
Una cuestión de enfoque
El autor atribuye la ausencia a razones culturales. Según dice, la ecología tiene una representación mínima en el consejo científico del festival, lo que orienta las preguntas de las convocatorias y las propuestas de quienes responden.
Como ejemplo cita la convocatoria de 2019, dedicada a los "Elementos", que según él defendía una visión reduccionista: para entender un sistema complejo habría que reducirlo a las leyes de sus componentes elementales. Afirma que hablaba de "tesis anti-científicas" basadas en "ideas holísticas obsoletas". Replica que un principio básico de la ecología es que "el todo es más que la suma de sus partes" y que la biología no es una física incompleta. Cuenta que respondió a esa convocatoria desafiando esa concepción, pero que el desafío no fue recogido.
Autocrítica
El autor aclara que no pide menos física ni opone disciplinas: dice que son indispensables. Reconoce que quizá no llegaron propuestas válidas de ecología o que ecólogos y estudiosos del mar no saben hacer visibles sus áreas. Señala que no es culpa de físicos y tecnólogos que sus enfoques atraigan público, y que hace falta encontrar interlocutores dispuestos a discutir otras visiones de la ciencia.
También critica a quienes estudian la naturaleza cuando se limitan a celebrar su belleza o dejan a otros contar los descubrimientos. Plantea preguntas que, a su juicio, no son menos fascinantes que las de las partículas o la inteligencia artificial: por qué importa la biodiversidad, qué sostiene a un ecosistema, cómo responde el mar al calentamiento. Pide "más ecología y más mar", no por cuotas disciplinarias sino para dar una imagen menos parcial de la ciencia.
Una lectura
La columna es la postura de un especialista y no un análisis del programa completo; los organizadores no respondieron en ese texto. Queda abierto si la falta de propuestas viene de la composición del consejo científico, de las convocatorias o de la escasa iniciativa de los ecólogos. El propio autor deja la cuestión para la próxima edición: "Vedremo l'anno prossimo" (veremos el año próximo).
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