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Viernes 23 de octubre de 2026

Un nadador de rescate de la Guardia Costera salvó a 16 náufragos frente a Baja California

Josh Law, de 24 años, pasó casi dos horas en el Pacífico, de noche y con olas de hasta 2,4 metros. Otras 11 personas del mismo naufragio nunca fueron encontradas.

Redacción

· 3 min de lectura

Un nadador de rescate de la Guardia Costera salvó a 16 náufragos frente a Baja California
Imagen · The Associated Press

Josh Law, nadador de rescate de la Guardia Costera de Estados Unidos, fue descendido con un arnés desde un helicóptero al Pacífico en plena oscuridad, a unos 225 kilómetros de la costa de la península mexicana de Baja California. Era la madrugada del 16 de octubre. En el agua había más de dos docenas de personas cuyo bote se había hundido, y él sacó a 16.

"Estaba agotado en ese momento", dijo Law, de 24 años, en su primera entrevista desde el rescate, concedida a The Associated Press. "Habíamos dormido muy poco. Pero lo que yo sentía no era nada comparado con lo que sentían ellos... Tenía que tener eso presente".

La alerta y el vuelo

La llamada de auxilio llegó cerca de la 1 de la madrugada: alguien informó que su embarcación se hundía en medio del Pacífico, frente a Ensenada, México. En minutos sonó la alarma en la Estación Aérea de la Guardia Costera en Ventura, al noroeste de Los Ángeles. Los cuatro tripulantes despegaron a las 2.

La piloto, la teniente Miyako Miller, voló con visores nocturnos y sin luz de luna, y dijo que se guio por las estrellas. Al acercarse vio un pequeño destello: eran las luces de chalecos salvavidas. Después distinguió restos flotando y bajó el helicóptero hasta unos 12 metros sobre el agua. "Hago lo posible por mantener mis referencias externas mirando afuera con los visores", explicó, y agregó que el mecánico de vuelo le indicaba dónde posicionarse.

Dos horas en el agua

Law no podía oír ni ver nada por el ruido de las aspas y la oscuridad, y las olas de entre 1,8 y 2,4 metros lo golpeaban. Se orientó con el reflector del helicóptero. Los sobrevivientes estaban dispersos: algunos con chalecos, otros aferrados entre sí, a boyas o a restos, tiritando.

Nadó hacia cada uno, los puso de espaldas y los remolcó con el brazo por encima, con la técnica llamada buddy tow (remolque de compañero). Con una mano sostenía a la persona y con la otra le hacía señas al helicóptero para que bajara una canasta. Durante unos 90 minutos fue y volvió entre las olas, con el traje seco llenándose de agua hasta las rodillas.

Con el helicóptero lleno y poco combustible, la tripulación voló a la base de San Diego, donde esperaban ambulancias. En el trayecto, Law atendió a tres personas con heridas graves y contuvo hemorragias. La Guardia Costera informó que varias lesiones eran "compatibles con mordeduras de tiburón". Fue, según Law, el rescate más largo que hizo.

La búsqueda y la investigación

Las otras 11 personas no aparecieron. La Guardia Costera, junto con México y la Marina estadounidense, rastreó más de 6.322 kilómetros cuadrados durante 89 horas combinadas y suspendió la búsqueda el domingo a la noche. Solo se hallaron lo que se cree que eran restos del bote.

Todos los rescatados son mexicanos, según el consulado de México. La Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza investiga y entrevistó a los sobrevivientes; los procesará según las leyes migratorias tras el alta médica. Cerca de la mitad ya fue devuelta a México, según funcionarios estadounidenses.

Una ruta marítima en crecimiento

Se desconoce qué hacía el bote en esa zona y de dónde salió; es parte de una investigación federal. Tampoco está claro si se perdió, tuvo una falla de motor, fue arrastrado por la corriente o iba a propósito tan lejos. Aduanas no respondió si era una embarcación de tráfico de migrantes.

La zona es frecuentada por ese tipo de lanchas. Los migrantes recurren cada vez más a la vía marítima ofrecida por contrabandistas para evitar las fronteras terrestres muy custodiadas: pequeñas embarcaciones llamadas pangas salen de noche de Baja California y a veces avanzan cientos de kilómetros hacia el norte.

El caso muestra el costo de esa alternativa: un naufragio a cientos de kilómetros de la costa, con aguas frías y fauna marina, donde sobrevivir dependió de una cadena de decisiones en pocas horas. Quedan sin respuesta el origen y el propósito del viaje, y la identidad y el destino de los once desaparecidos.

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