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Lunes 26 de octubre de 2026

Una madre de seis hijos dejó de buscar la igualdad y empezó a mirar a cada uno

Nicole Schildt contó que durante años trató a todos igual y que entendió que esa regla no funcionaba. Hoy dice que su tarea es darle a cada hijo la infancia que necesita.

Redacción

· 2 min de lectura

Una madre de seis hijos dejó de buscar la igualdad y empezó a mirar a cada uno
Imagen · Il Fatto Quotidiano

Durante años, Nicole Schildt, madre de seis hijos, pensó que ser una buena madre significaba "ser una madre justa", y que justo era tratar a todos del mismo modo: la misma hora de acostarse, las mismas tareas en la casa, las mismas consecuencias y los mismos privilegios a la misma edad. Con el tiempo concluyó que esa regla no andaba, porque en su casa "no crecían seis versiones del mismo niño, sino seis personas completamente distintas". Su relato fue publicado por Business Insider.

Hoy cuenta que dejó de perseguir la igualdad a toda costa. Su misión, dice, es "conocer a cada hijo lo suficiente para darle la infancia que necesita". También admite que ella misma cambió: la madre que cría al último no es la que crió al primero.

Cada hijo, una necesidad distinta

Según su testimonio, uno de sus hijos rinde mejor cuando se le da independencia: se le confía una responsabilidad, se le deja espacio y, por lo general, responde a lo esperado. Otro necesita más estructura, más recordatorios y más controles. Eso no vuelve a uno más responsable ni al otro menos capaz: tienen necesidades diferentes.

Lo mismo vale para los privilegios. Schildt creía que, si un hijo se había ganado una hora de regreso más tardía a cierta edad, los demás debían obtenerla automáticamente al cumplirla. Ahora sostiene que la edad no es el único criterio. La confianza se construye con las decisiones: un adolescente que demostró ser responsable de manera constante puede estar listo para una libertad que un hermano de su misma edad todavía no puede manejar.

El título original de su relato incluye una confesión: al menor le cuenta más cuentos antes de dormir que al mayor, y admite que no trata a todos igual.

Una lectura

El planteo desplaza la noción de justicia en la crianza: de repartir lo mismo a responder a lo que cada chico necesita. Queda abierta la pregunta de cómo se explica esa diferencia a los propios hijos, que suelen medir la equidad con la regla simple de la igualdad. El relato es una experiencia personal, no un estudio, y no pretende fijar una pauta general.

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