Alertan por una campaña rusa de desinformación antes de las elecciones de medio término en EE.UU.
Videos falsos generados con inteligencia artificial apuntan a candidatos demócratas antes de los comicios del 3 de noviembre. No hay pruebas de manipulación de votos ni de coordinación con la Casa Blanca.
Redes de propaganda vinculadas a Rusia intentan, según indicios, influir en las elecciones legislativas de medio término de Estados Unidos, que se celebran el 3 de noviembre. El caso más concreto es un video falso con acusaciones de abuso contra James Talarico, de 37 años, candidato demócrata al Senado por Texas.
El caso Talarico
Talarico disputa la banca con el republicano Ken Paxton, de 63 años. De ganar, sería el primer senador demócrata por Texas en 33 años. En el clip, generado con inteligencia artificial, un hombre se hace pasar por Zyon Lewis y afirma que Talarico abusó de él cuando era niño. El verdadero Lewis desmintió el video rápidamente.
La falsificación fue atribuida a la red de influencia prorrusa "Storm-1516". Las publicaciones sumaron unas 850.000 visualizaciones en 24 horas.
Otros objetivos
En Georgia, el senador demócrata Jon Ossoff, de 39 años y crítico de Trump, también fue blanco de campañas de mentiras digitales. Según expertos en desinformación, ya en septiembre la red "Matryoshka" difundió videos falsos con estética de informes de CNN sobre Talarico y Ossoff.
Estas operaciones suelen apuntar contra demócratas, a veces con hashtags como #AllDemocratsAreCriminals ("todos los demócratas son criminales"), aunque también alcanzan a republicanos, sobre todo a quienes apoyan a Ucrania.
Reacción en el Congreso
El 21 de octubre se realizó en Washington un briefing reservado sobre información de inteligencia. El senador Mark Warner afirmó que el patrón se parece al de las presidenciales de 2016, 2020 y 2024. Según The New York Times, el Kremlin habría autorizado las operaciones.
Lo que no está probado
No hay indicios de que hackers rusos hayan manipulado máquinas de votación ni recuentos. Tampoco están acreditados una orden personal de Vladimir Putin ni una coordinación con el Partido Republicano o la Casa Blanca. Donald Trump suele descartar estas sospechas como un "engaño ruso".
Una lectura
Los hechos documentados apuntan a una campaña de desinformación sostenida, no a una intromisión en el conteo de votos. La pregunta abierta es quién se beneficia y quién la dirige: la atribución a redes prorrusas y la supuesta autorización del Kremlin dependen de fuentes de inteligencia y de prensa, y el vínculo con el oficialismo estadounidense no está demostrado. Conviene seguir cuánto circulan estos contenidos hasta el 3 de noviembre y si las plataformas y las autoridades difunden más detalles.
Archivada en