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Lunes 26 de octubre de 2026

Audi proyecta una planta de US$ 4.000 millones en Georgia y choca con los sindicatos alemanes

El CEO Gernot Döllner anunció la inversión en un acto de Donald Trump, y IG Metall y el consejo de empresa de Volkswagen lo criticaron. El proyecto todavía necesita la aprobación del Consejo de Supervisión del grupo.

Redacción

· 2 min de lectura

Audi proyecta una planta de US$ 4.000 millones en Georgia y choca con los sindicatos alemanes
Imagen · Il Fatto Quotidiano

Audi eligió a Estados Unidos para recuperar ventas y rentabilidad, pero su plan de una nueva planta en Georgia generó un conflicto con los sindicatos alemanes. El 24 de octubre, su CEO, Gernot Döllner, participó en un acto de Donald Trump en Perry, Georgia, para anunciar una inversión de unos US$ 4.000 millones.

Qué prevé el proyecto

La fábrica tendría capacidad para producir 200.000 SUV por año y crearía 4.500 puestos de trabajo. Las obras comenzarían en 2027 y la producción arrancaría en los primeros años de la próxima década. Se fabricarían tres modelos, Q7, Q8 y el nuevo Q9, hoy producidos en Eslovaquia, con motores térmicos e híbridos enchufables. Cerca de la mitad de los volúmenes iría al mercado estadounidense.

La elección de Georgia llegó tras tres años de evaluaciones y un relevamiento de 70 posibles ubicaciones. Pesaron la disponibilidad de energía, la cercanía de la red de proveedores de Volkswagen y las características del predio. También influyeron los aranceles a las importaciones, que aceleraron una decisión que ya estaba en estudio.

Aranceles y caída de ventas

Audi importa desde Europa y México todos los autos que vende en Estados Unidos. En 2025 pagó US$ 1.400 millones en cargas aduaneras, sobre un total de US$ 4.000 millones para todo el Grupo Volkswagen.

Producir localmente le permitiría competir mejor con BMW y Mercedes, que tienen plantas en el país desde hace años, y reducir la exposición a las variaciones cambiarias. La urgencia se refuerza con las ventas: en 2025 las entregas de Audi en Estados Unidos cayeron 16%, a 164.942 unidades, y en el tercer trimestre de 2026 la baja fue de 15%.

La disputa con los sindicatos

Christiane Benner, presidenta de IG Metall, calificó la presencia de Döllner en el acto de "profundamente embarazosa" y "políticamente inaceptable". Daniela Cavallo, presidenta del consejo de empresa de Volkswagen, lo acusó de dar un apoyo activo a la campaña republicana, a pocos días de las elecciones de medio término del 3 de noviembre. Según Cavallo, las reglas internas de Audi prohíben las apariciones públicas con candidatos políticos en los tres meses previos a una elección.

Döllner rechazó las críticas: dijo que aceptar la invitación de la Casa Blanca era una forma de respeto institucional hacia el país donde Audi quiere invertir.

Aprobación pendiente

El proyecto debe obtener el visto bueno del Consejo de Supervisión de Volkswagen, donde los representantes de los trabajadores ocupan la mitad de las bancas. La decisión definitiva se espera antes de fin de año.

El contexto agrava la tensión: Volkswagen atraviesa una profunda reestructuración en Alemania, con fuertes recortes de empleo y posibles cierres de plantas, entre ellas la de Audi en Neckarsulm después de 2030. Döllner aseguró que Alemania seguirá siendo el corazón tecnológico de la marca y que la nueva fábrica no quitará actividad a las plantas alemanas.

Una lectura

La inversión responde a una lógica comercial clara, pero la forma del anuncio la convirtió en un asunto político interno. Con los trabajadores como mitad del órgano que debe aprobarla, el modo en que Audi aborde las dudas sobre el empleo alemán pesará tanto como los números. Habrá que ver si la promesa de que no se trasladará actividad alcanza para destrabar la votación antes de fin de año.

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