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Sábado 24 de octubre de 2026

Comenzó en Berlín el juicio por un "taxi de cocaína" y un arma hallada en el baúl

Un hombre de 33 años admitió que la droga era suya, pero sostiene que no sabía de la pistola. Esa duda puede pesar mucho en la pena.

Redacción

· 2 min de lectura

Comenzó en Berlín el juicio por un "taxi de cocaína" y un arma hallada en el baúl
Imagen · Frankfurter Allgemeine

El viernes comenzó ante el Tribunal Regional de Berlín el juicio contra Haydar S., de 33 años, acusado de manejar desde, al menos, noviembre de 2021 un "Koks-Taxi": el nombre coloquial de un servicio ilegal de entrega de cocaína y otras drogas, frecuente en las grandes ciudades. Los pedidos se hacen por mensajería como Telegram y el vendedor lleva la mercadería a un punto de encuentro acordado. La acusación incluye además infracción a la ley de armas y conducción sin licencia.

Un control de rutina

Todo empezó el 16 de enero de 2022, cuando dos policías de patrulla detuvieron en Berlín-Mitte, cerca del lago Plötzensee, un Ford Fiesta con la luz de la patente rota. El conductor no tenía documento ni licencia, y el auto no estaba a su nombre. La acompañante, de 16 años, parecía muy nerviosa, según declaró uno de los agentes. S., en cambio, se mostró seguro y conversador, hasta que se halló un arma en el baúl: entonces, dijo el policía, se volvió callado y pensativo.

Según la acusación, en una riñonera en el asiento trasero había 11,6 gramos de cocaína. Las fotos mostraron 26 tubos de laboratorio con polvo blanco. En la puerta había dos celulares, y los agentes contaron que en las pantallas de bloqueo se veían numerosos mensajes de Telegram, con grupos cuyos nombres llevaban emojis de coco y de copo de nieve, símbolos habituales de la cocaína en esa aplicación.

Lo que se discute

El acusado guardó silencio en la audiencia. Pero reconoció en varias ocasiones que la droga era suya y que la vendía: ante los policías esa noche y en una declaración que leyó su defensor.

La disputa está en el resto de los objetos. Hay unos guantes de cuarzo de cuero, resistentes a los golpes, que no son un arma en términos legales, pero pueden considerarse una herramienta peligrosa. Según la defensa, S. los usaba por el frío y los tiró al asiento trasero sin intención de utilizarlos.

En el baúl había una pistola de fogueo cargada (del tipo PTB), munición suelta, dos cajas de cartuchos de fogueo, una abierta, y 50 cartuchos pirotécnicos. Falta verificar si el acusado tenía permiso para portar armas. Durante el control, S. habría dicho que el arma era suya. Ante el tribunal, en cambio, afirmó que un conocido le había prestado el auto poco antes y que ignoraba que hubiera armas.

Los policías respaldaron en parte esa versión. Según declararon, S. no sabía cómo abrir el portón trasero y pareció sorprendido cuando un agente gritó "Waffe, Waffe". Su colega afirmó: "Mein Eindruck war: Das ist nicht seine Waffe" ("Mi impresión fue: esta no es su arma"). Ese conocido apareció esa noche, llamado por la joven, y sin que le hubieran mostrado el arma dijo que era solo una pistola PTB "para Silvestre". El auto estaba registrado a nombre de la madre del acusado.

Qué sigue

Al cierre de la primera jornada no estaba claro cómo valorará el tribunal las armas ni qué papel tuvieron la acompañante y el conocido. Que el acusado admita la venta de droga hace que el eje del juicio pase a su conocimiento de lo hallado en el baúl, que puede modificar la pena de manera considerable. Habrá nuevas audiencias el 3 y el 6 de noviembre.

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