Darolutamida reduce un 58% el riesgo de metástasis en cáncer de próstata de alto riesgo
Datos presentados en el congreso de la Esmo muestran que sumar el fármaco de Bayer a la terapia hormonal y la radioterapia mejoró la sobrevida libre de metástasis. El medicamento todavía no está aprobado para este uso.
Agregar darolutamida a la terapia de deprivación androgenal estándar y a la radioterapia mejoró de forma significativa la sobrevida libre de metástasis en pacientes con cáncer de próstata de riesgo muy elevado de recaída, frente a placebo. Así surge de datos de último momento (late-breaking) presentados en el Congreso 2026 de la Sociedad Europea de Oncología Médica (Esmo), según informó Bayer, fabricante del fármaco. Darolutamida, un inhibidor del receptor de andrógenos, no está aprobada hasta hoy para este tipo de pacientes.
Qué mostró el estudio
El ensayo DASL-HiCaP (ANZUP1801) es de fase III, académico, impulsado por investigadores, aleatorizado y controlado con placebo. Se hizo en colaboración con la Universidad de Sydney y el grupo ANZUP. Participaron 1.106 personas de Australia, Nueva Zelanda, Canadá, Estados Unidos, Irlanda y Reino Unido, asignadas en proporción 1:1 a recibir darolutamida (600 mg dos veces por día) o placebo durante 96 semanas. Ambos grupos recibieron además un análogo de la LHRH por 96 semanas y radioterapia en la próstata o el lecho prostático y en los ganglios pélvicos.
El criterio principal de valoración fue la sobrevida libre de metástasis medida por imágenes convencionales. En el análisis interino, previsto tras 87 eventos y con un seguimiento mediano de 3,8 años, la combinación con darolutamida redujo el riesgo de metástasis o muerte en un 58% (cociente de riesgo 0,42; intervalo de confianza del 95%: 0,27–0,66; p=0,0001). A cuatro años, la tasa de sobrevida libre de metástasis fue del 95% en el grupo tratado con el fármaco.
Entre los criterios secundarios, la sobrevida libre de progresión del antígeno prostático específico (PSA) mostró una reducción del riesgo del 53% (HR 0,47; IC 95%: 0,33–0,67), con una tasa a cuatro años del 91% contra el 83% con placebo. En la sobrevida específica por cáncer de próstata el HR fue de 0,58 (IC 95%: 0,17–1,97; 99% en ambos grupos a cuatro años) y en la sobrevida global, de 0,88 (IC 95%: 0,49–1,59; 97% contra 95%). En ambos casos los intervalos de confianza son amplios y el seguimiento sigue en curso.
Seguridad
Según la nota de Bayer, el perfil de seguridad fue coherente con la tolerabilidad conocida del fármaco, con eventos adversos similares a los del grupo placebo. Entre los eventos de grado 2 o superior de especial interés, con darolutamida frente a placebo se registraron fatiga o astenia (14% contra 10%), hipertensión (7% contra 9%), fracturas (2% contra 3%) y eventos cardíacos (3% en ambos). Los eventos adversos de grado 3 o superior alcanzaron al 43% de los tratados con darolutamida y al 36% del grupo placebo.
Las voces
Luigi Formisano, profesor de Oncología Médica de la Universidad de Nápoles Federico II, sostuvo que en estos pacientes "es fundamental un intervención precoz y eficaz" y que la mejora observada "evidencia el potencial" de la combinación para prevenir o retrasar la progresión. Recordó que el cáncer de próstata es el más frecuente entre los hombres en Italia, con más de 40.000 diagnósticos nuevos por año. Atribuyó la buena tolerabilidad del fármaco a su estructura química particular.
Christine Roth, vicepresidenta ejecutiva de Bayer, afirmó que los datos "subrayan el potencial de darolutamida" en las primeras fases de la enfermedad y que la compañía busca llegar a más pacientes en todas las etapas del tratamiento.
DASL-HiCaP es el cuarto estudio de fase III de darolutamida y el primero en enfermedad en fase inicial. Los anteriores (Aramis, Arasens y Aranote) evaluaron el fármaco en cáncer de próstata avanzado.
Una lectura
El resultado principal es sólido en términos estadísticos, pero se apoya en un análisis interino y en un seguimiento de menos de cuatro años. La sobrevida global y la específica por cáncer no mostraron diferencias concluyentes, y los eventos adversos graves fueron más frecuentes con el fármaco. Quedan por ver los datos de largo plazo, si el beneficio en metástasis se traduce en más sobrevida y qué decidirán los organismos regulatorios, ya que por ahora no hay aprobación para este uso. Las cifras provienen de una comunicación de la empresa, por lo que conviene seguir la publicación completa de los resultados.
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