Lula respondió a Flavio Bolsonaro en el último debate antes del balotaje
En el cara a cara televisivo a dos días de la segunda vuelta, el candidato de la derecha llamó a Lula "nueve dedos" y pidió disculpas tras la réplica del presidente. El domingo 25 de octubre votan más de 158 millones de brasileños.

El candidato de la derecha, Flavio Bolsonaro, atacó al presidente saliente, Luiz Inácio Lula da Silva, en el último duelo televisivo antes del balotaje en Brasil. En varias ocasiones lo llamó su adversario "nueve dedos", en alusión a la mutilación que Lula sufrió a los 17 años, cuando perdió el meñique de la mano izquierda en una prensa. Su padre, Jair Bolsonaro, había usado el mismo apodo cuatro años atrás.
El 25 de octubre, más de 158 millones de electores están convocados a las urnas para elegir al jefe de Estado por los próximos cuatro años.
La réplica de Lula
"Ese dedo lo perdí trabajando de noche para poder comer, cuando todavía era menor de edad y ni siquiera podía trabajar", respondió Lula. Y agregó: "No voy a permitir que un miliciano me llame 'nueve dedos', alguien que nunca trabajó en su vida. Ni siquiera sabe qué es una libreta de trabajo. Su primer empleo fue un trabajo ficticio que le consiguió su padre".
Flavio Bolsonaro pidió disculpas de inmediato: "No quise ofender a nadie, me disculpo". En redes, los seguidores de Lula difundieron en pocos minutos el hashtag #SomosTodos9Dedos. Más tarde, el candidato aludió de forma indirecta a la edad de Lula, que cumplirá 81 años en unos días, y ironizó sobre su voz ronca: "No entiendo cuando hablás". Lula tuvo un tumor en la garganta en 2011.
Según el diario Folha, en las hojas de preparación del debate que tenía la esposa de Flavio figuraba, cerrada en un círculo, la frase "hombre de Estado".
Un tono más moderado
El debate, de más de dos horas, fue más sereno que el cruce a los gritos del domingo anterior. Flavio Bolsonaro adoptó un tono cauteloso, por momentos presidencial, y centró su discurso en la seguridad, la lucha contra la inflación y el apoyo a las empresas.
Lula, en cambio, fue a la ofensiva. Reivindicó su historia de obrero que llegó a la presidencia y sostuvo que su rival no "conoce Brasil". Defendió los programas sociales de su gobierno: la semana laboral corta, el salario mínimo, la condonación de pequeñas deudas a 4 millones de brasileños y las inversiones en educación. Cuando le reprochó haber votado contra la ampliación de la licencia por maternidad, Flavio admitió que se había equivocado.
En su mensaje final, Lula volvió sobre el episodio: "Tengo una historia de lucha que es la misma de millones de brasileños, de quienes empezaron a trabajar a los 12 años y llegaron a la Presidencia sin olvidar de dónde vienen ni para quién gobiernan".
Una lectura
La moderación de Flavio Bolsonaro parecía orientada a captar votos del centro, y el comentario sobre el dedo la desdibujó en el único momento en que perdió el control. Si ese cruce alcanza para mover el resultado es algo que solo las urnas dirán: queda por ver si pesó más la imagen de calma que buscó o el desliz que Lula aprovechó.
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