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Lunes 26 de octubre de 2026

El distrito alemán de Gießen enfrenta un déficit de hasta 44 millones de euros

La administración del Landkreis, en Hesse, atribuye el salto del rojo a tareas sociales que le delegan la Federación y el estado sin financiarlas. El proyecto de una nueva sede quedó en suspenso.

Redacción

· 3 min de lectura

El distrito alemán de Gießen enfrenta un déficit de hasta 44 millones de euros
Imagen · Frankfurter Allgemeine

El Landkreis de Gießen, un distrito administrativo del estado alemán de Hesse, proyecta para 2027 un déficit de hasta 44 millones de euros, frente a los 7 millones previstos en la planificación presupuestaria. Lo explicaron la landrata Anita Schneider (socialdemócrata) y el tesorero del distrito, Christopher Lipp (democristiano), en una entrevista con el diario Frankfurter Allgemeine.

De dónde sale el rojo

Según Lipp, el déficit pasó de lo previsto a la cifra actual cuando las áreas técnicas informaron sus partidas y se conoció la estimación desfavorable de la coparticipación financiera municipal de Hesse. Schneider señaló que, con ese número, Gießen está en un nivel intermedio dentro del estado: otros distritos superan los 60 millones.

Lipp habló de un problema estructural. Sostuvo que municipios, ciudades y distritos afrontan alrededor del 25% del gasto estatal pero reciben cerca del 15% de los ingresos públicos. Agregó que Federación y estado les transfirieron cada vez más tareas sin asegurar su financiamiento.

Los fondos generales que recibe el distrito, por coparticipación y por el aporte de los municipios que lo integran, se destinan en un 88% al área social. Para el año próximo, Lipp calculó una cobertura insuficiente de casi 150 millones de euros en prestaciones sociales, que el distrito debe brindar sobre todo por leyes federales.

A eso se suman el fin de los fondos del pacto de 2020 para fortalecer los servicios de salud pública, que ahora debe cubrir el propio distrito, y la suba del aporte a la asociación regional de asistencia social. Según Lipp, el déficit crece aunque el distrito ahorra de manera consecuente.

Schneider apuntó a la ayuda para la integración de personas con discapacidad, que da un derecho individual sin montos fijos, con costos que varían mucho entre casos; citó los asistentes de inclusión en escuelas. Dijo que el diseño es políticamente comprensible, pero eleva el gasto. Agregó que cubrir el hueco exigiría subir cinco puntos el aporte de los municipios, algo inviable porque ellos también tienen números rojos. Según cálculos de la asociación de distritos de Hesse, haría falta un crecimiento económico de entre 5% y 8% en Alemania para cerrar la brecha social. Una decisión del gabinete frenó algo la dinámica de los costos de la ayuda para cuidados, pero Schneider insistió en que los distritos no deben convertirse en "la segunda caja de cuidados".

La nueva sede

La administración está repartida en varios inmuebles, la mayoría alquilados; el contrato en el predio Rivers Barracks, en el oeste de Gießen, vence en 2029. Schneider dijo que se busca un edificio central y de mejor acceso, con puestos de trabajo pensados para más trabajo digital y móvil, y salas de reuniones adecuadas: hoy, afirmó, reservar una puede llevar semanas, un problema en conversaciones confidenciales de juventud y asuntos sociales.

Un concurso de inversores evaluó mejor la opción del antiguo predio de Telekom, cerca de la estación. Sin embargo, el Kreistag (parlamento del distrito) se pronunció en contra, en el contexto financiero descrito. Lipp planteó que la administración futura necesitará menos metros cuadrados, con escritorios compartidos, y que el criterio es también la rentabilidad.

Personal y burocracia

Schneider dijo que, en tiempos de crisis, la seguridad del empleo público atrae más postulantes. Lipp advirtió que la capacidad de acción municipal está en peligro por la financiación y que ya se habla de reducir personal. Añadió que las exigencias constantes de Federación y estado fastidian no solo a los ciudadanos sino también a quienes trabajan en la administración.

Lectura

El caso muestra una tensión conocida en el federalismo alemán: quien presta el servicio no controla su costo. Queda abierto cómo se cubrirá el hueco, ya que los municipios no pueden aportar más y no se precisó qué recortes se harán. También falta ver si la sede, que el distrito presenta como medida de eficiencia, sobrevive al rechazo político.

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