Gadi Eisenkot, el exjefe militar que busca desplazar a Netanyahu
A días de las elecciones en Israel, el líder del partido centrista Yashar aparece como el rival con más chances de sacar al primer ministro, en una carrera muy ajustada y con riesgo de bloqueo.

Gadi Eisenkot, de 66 años, exjefe del Estado Mayor israelí y líder del partido centrista Yashar, es hoy la figura con mejores posibilidades de desplazar a Benjamin Netanyahu en las elecciones del martes, que muchos consideran las más importantes de la historia del país. Según las encuestas, la carrera está muy reñida y podría terminar en un empantanamiento.
Hace cinco años, su llegada a la cima política parecía improbable: no estaba en política, su familia no quería que entrara y carecía del carisma que buscan los consultores. A veces desprolijo y poco hábil como orador, se muestra como el opuesto de Netanyahu, obsesionado con la imagen, y también de opositores como Yair Lapid y Naftali Bennett. Sus aliados lo ven como parte de su atractivo: el hombre de sustancia por sobre la propaganda.
"No es muy alto, no tiene buen inglés y la gente dice cosas groseras sobre su aspecto", dijo Hanoch Daube, quien fue su jefe de gabinete cuando era subjefe del Ejército. "Pero cuando hay que tomar una decisión muy dura, es el tipo que querés al lado."
Un perfil que no es de paloma
Netanyahu intenta retratarlo como un izquierdista peligroso que socavaría la seguridad y habilitaría un Estado palestino. Los avisos del Likud lo presentan como un títere de los partidos árabes, a los que el primer ministro lleva años deslegitimando.
Sin embargo, Eisenkot apoya los asentamientos en Cisjordania ocupada y promete terminar con el gobierno de Hamas en Gaza en 18 meses si llega al poder. En la década de 2000 formuló la llamada doctrina Dahiya, que propone usar fuerza desproporcionada contra los enemigos, incluida la infraestructura civil, un enfoque que Israel aplicó después en Gaza y el sur del Líbano. "No es vegetariano. Fue un oficial muy duro y sabía usar la fuerza", dijo Daube.
De Eilat al Estado Mayor
A diferencia de Netanyahu, Eisenkot creció lejos de los centros de poder de Tel Aviv y Jerusalén. Hijo de judíos mizrajíes, pasó su infancia en Eilat, la ciudad más austral del país. Shira Efron, de la Rand Corporation, sostiene que eso le permite llegar a sectores que otros opositores no alcanzan: "Puede hablar con los de Tel Aviv, pero también con la gente de la periferia, que tradicionalmente vota al campo de Netanyahu".
Se incorporó a la brigada de élite Golani, fue secretario militar de Ehud Barak y Ariel Sharon, y llegó a jefe del Estado Mayor en 2015, designado por el propio Netanyahu. Amos Harel, analista militar de Haaretz, lo describió como alguien que no era "un soldado nato" ni "el tipo de asesino de los Navy Seals", sino alguien que fue entendiendo que podía llegar más lejos a medida que ascendía.
Tras el período obligatorio de enfriamiento para oficiales, entró en política antes de las elecciones de 2022, en la alianza de centroderecha Unidad Nacional de Benny Gantz. Después del ataque de Hamas del 7 de octubre de 2023, Netanyahu incorporó a ambos excomandantes a su gabinete de guerra. Dos meses más tarde murió en combate en Gaza Gal, el quinto hijo de Eisenkot, y poco después dos sobrinos suyos. Un amigo de larga data dijo que eso volvió su misión "muy personal": "Siente que cumple el testamento no escrito de Gal".
Dejó el gabinete de guerra tras chocar con Netanyahu por la estrategia y creó Yashar el año pasado. Este verano el partido disputaba con el Likud el primer lugar en popularidad. Su propuesta es restaurar la normalidad y recomponer la imagen internacional de Israel; promete revertir la reforma judicial impulsada por aliados de Netanyahu, terminar con la exención del servicio militar para los ultraortodoxos y frenar la violencia de colonos en Cisjordania.
Los obstáculos
Las encuestas indican que ni los partidos opositores judíos ni el bloque de Netanyahu alcanzarán mayoría. Eisenkot podría armar una coalición con apoyo de los partidos árabes, pero otros líderes opositores, como Bennett y Avigdor Lieberman, lo descartaron.
Además, deberá enfrentar a quien domina la política israelí desde hace dos décadas. "Aunque Netanyahu pierda el martes, no va a desaparecer mansamente", advirtió Harel. "Usará todos los trucos."
Daube pidió no darlo por perdido: "No juega sucio, pero no llegás a jefe del Estado Mayor en Israel sin habilidades políticas".
Una lectura
Eisenkot combina credenciales de seguridad, origen periférico y un discurso de normalización, lo que le permite competir en terreno que la oposición solía ceder. Pero su camino depende de la aritmética parlamentaria más que de los votos: si el veto de sus pares a un acuerdo con los partidos árabes se mantiene, el resultado del martes podría ser un nuevo bloqueo. Habrá que mirar si esos vetos se sostienen una vez conocido el escrutinio y cómo maniobra Netanyahu.
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