Italia blinda Milán y Roma ante protestas pequeñas y pacíficas
Unas 3.000 personas marcharon en cada ciudad bajo un fuerte operativo policial, una semana después de los violentos enfrentamientos y saqueos en Milán.
Las fuerzas de seguridad se desplegaron de forma masiva en Italia el sábado para vigilar unas protestas que resultaron pequeñas y mayormente pacíficas. El operativo llegó tras los violentos enfrentamientos del fin de semana anterior y después de decenas de registros y detenciones previas a las marchas.
A pesar del dispositivo, miles de personas se manifestaron en Roma y Milán, con consignas contra el gobierno y la policía. En Milán marcharon unas 3.000 personas y paralizaron el tránsito en el centro. En Roma se concentró una cantidad similar cerca del Coliseo y de la estación central de trenes, frente a filas de policías equipados para el control de disturbios.
Un centro bajo vigilancia
Helicópteros sobrevolaban la Piazza del Duomo de Milán, mientras soldados uniformados patrullaban en grupos. Cerca se veían cinco vehículos militares y un camión hidrante.
"Manifestarse es un derecho. Tenemos que hacer oír nuestra voz", dijo a la AFP Alessio Scimone, de 24 años, empleado de una casa de apuestas.
Algunos comercios milaneses cerraron antes de lo previsto y otros taparon sus vidrieras con tablones, por los saqueos del fin de semana anterior en la capital italiana de la moda. Otros siguieron abiertos, después de que el alcalde, Giuseppe Sala, pidiera que no cundiera el "pánico".
Las medidas del gobierno
Tras los enfrentamientos en Milán, el gobierno desplegó a 500 soldados en la ciudad y aprobó un decreto que flexibiliza las normas de detención de menores e impone multas a sus padres por los daños que ellos causen durante las manifestaciones.
El sábado, la policía informó que detuvo a un hombre de 30 años, sospechoso de ser el principal impulsor del "Movimiento 17 de Octubre", el grupo que convocó las protestas.
Una lectura
La distancia entre el tamaño de las marchas y la magnitud del despliegue muestra que el gobierno priorizó la prevención tras la violencia previa. Queda abierto si las medidas, en particular las que alcanzan a menores y a sus padres, generarán nuevas críticas, y si el movimiento sobrevive a la detención de su presunto impulsor. No se precisaron las demandas de los manifestantes más allá del rechazo al gobierno y a la policía.