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Martes 27 de octubre de 2026

la electricidad en Alemania cuesta el doble que a principios de año

El gas se triplicó y arrastró al precio de la luz en el mercado a término. El gobierno de Merz promete bajar el impuesto a la electricidad, pero no está claro cómo lo financiaría.

Redacción

· 3 min de lectura

la electricidad en Alemania cuesta el doble que a principios de año
Imagen · Frankfurter Allgemeine

La megawatt-hora de gas natural se negocia en el mercado europeo a 97 euros, unas tres veces más que a comienzos de año y el valor más alto desde fines de 2022. La electricidad, estrechamente ligada al gas, también duplicó su precio en el mercado a término: la entrega para el año próximo supera hoy los 150 euros por megawatt-hora, casi el doble que en enero. Según el diario Frankfurter Allgemeine, el aumento terminará sintiéndose en el bolsillo de los hogares alemanes.

Por qué sube el gas

Las causas son conocidas. El cierre del estrecho de Ormuz priva al mercado mundial del suministro de Qatar, y los operadores no creen que vuelva pronto. A eso se suma que la ministra de Economía, Katherina Reiche (CDU), ordenó a fines de septiembre a la empresa estatal Sefe almacenar ocho teravatios-hora de gas hasta mediados de diciembre para garantizar el abastecimiento en invierno, lo que presiona aún más los precios.

El gas se traslada a la electricidad por el sistema de orden de mérito (merit order): las centrales se despachan según su costo variable y la última que se necesita para cubrir la demanda fija el precio. Pese al avance de las renovables, esa central sigue siendo con frecuencia una a gas. Sus costos también subieron por los derechos de emisión de CO₂, que pasaron de 75 a unos 85 euros por tonelada.

Renovables, sin alivio inmediato

Nina Scheer, vocera de política energética del bloque socialdemócrata (SPD), pidió reducir al mínimo las horas en que hacen falta centrales fósiles y dijo que las guerras actuales son una "prueba" de la urgencia de pasar a las renovables. Los economistas del sector dudan de que eso baje los precios rápido. Hanns Koenig, de la consultora Aurora Energy Research, sostuvo que "incluso cuando lleguemos a un 90 por ciento de renovables, las centrales a gas seguirán fijando el precio en más de la mitad de las horas".

Koenig espera una normalización recién en 2029 o 2030, con la electricidad en 75 a 80 euros y el gas en torno a 30. Advirtió que esas proyecciones tienen mucha incertidumbre, por la situación en Medio Oriente y por el momento en que se note la mayor oferta de gas licuado estadounidense.

Hogares, industria y presupuesto

Las industrias de uso intensivo de energía sienten el golpe de inmediato, aunque están eximidas de la mayoría de los cargos. Para los hogares, según el portal Verivox, los contratos nuevos cuestan en promedio 32,6 centavos por kilowatt-hora, contra 25 a principios de año.

El canciller Friedrich Merz volvió a prometer el fin de semana, en un discurso en el congreso de la CSU en Múnich, bajar el impuesto a la electricidad el año próximo para todos los consumidores: "Si de algún modo se puede, y creo que se puede, el impuesto a la electricidad tiene que bajar, para que la gente tenga más dinero en el bolsillo". La premier del Sarre, Anke Rehlinger (SPD), le reprochó "promesas vacías". Michael Kellner, de los Verdes, criticó además que el gobierno haya recortado en mil millones de euros el subsidio a los cargos de red.

Bajar el impuesto de 2,05 centavos al mínimo europeo de 0,1 centavo aliviaría, según Verivox, 35 euros anuales a un hogar de una persona y 93 euros a uno de tres. Solo para los hogares costaría tres mil millones de euros al presupuesto.

Una cuenta que no cierra

Ese dinero compite con otros gastos. Los cuatro operadores de redes (50Hertz, Amprion, Tennet y TransnetBW) informaron que el financiamiento de la ley de renovables (EEG) requerirá 17.520 millones de euros el año próximo, unos mil millones más que lo previsto. Esa proyección no incorpora las negociaciones por una reforma de la ley ni la suba de precios desde agosto, que podría moderar el costo fiscal.

El gobierno enfrenta así una promesa de alivio sin fuente de financiamiento definida, mientras los precios futuros indican que el encarecimiento llegará a las facturas. Habrá que seguir si se concreta el recorte del impuesto, la evolución del conflicto en Ormuz y la reforma de la EEG, que pueden cambiar tanto los precios como la cuenta fiscal.

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