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Sábado 24 de octubre de 2026

La embajada británica descartó que Winnie-the-Pooh vuelva al Reino Unido

Tras versiones sobre una campaña para repatriar al osito y sus amigos, la sede diplomática en Washington aseguró que están en buenas manos en la Biblioteca Pública de Nueva York.

Redacción

· 2 min de lectura

La embajada británica descartó que Winnie-the-Pooh vuelva al Reino Unido
Imagen · The Associated Press

La Embajada del Reino Unido en Washington desmintió el jueves los rumores sobre una campaña para llevar de regreso al país británico la colección de peluches que inspiró a Winnie-the-Pooh, hoy exhibida en la Biblioteca Pública de Nueva York. Los juguetes pertenecieron en la década de 1920 al hijo del escritor inglés A.A. Milne, el Christopher Robin real.

"Hay una invitación abierta por si Pooh quiere hacer una visita temporal al Reino Unido, pero no tenemos dudas de que Pooh y sus amigos están en excelentes manos con la Biblioteca Pública de Nueva York", publicó la embajada en redes sociales.

Cómo empezó el rumor

Las versiones surgieron después de que The Washington Post informara, la semana anterior, sobre un impulso para traer al oso a su país de origen, en el año en que el personaje cumple 100 años. Según ese medio, Gyles Brandreth, autor y amigo del difunto Christopher Robin Milne, viajó a Nueva York hace dos años en nombre de la reina Camila para intentar llevar a Pooh al Palacio de Buckingham. Según dijo, la biblioteca no se mostró interesada.

Camila visitó la biblioteca en abril y, en lugar de reclamar al oso, entregó una nueva muñeca de Roo para sumar a la colección, que incluye a Piglet, Tigger, Eeyore y Kanga. Roo es, en los libros, un pequeño canguro marrón, hijo de Kanga.

Una historia de la colección

Milne compró a Pooh en 1921 en los almacenes Harrods de Londres, como regalo por el primer cumpleaños de su hijo. Décadas después, los muñecos viajaron a Estados Unidos en una gira nacional y en 1987 la editorial Dutton Children's Books los donó a la biblioteca.

No es la primera vez que se habla de una mudanza. A fines de los años noventa, la entonces diputada laborista Gwyneth Dunwoody preguntó en el Parlamento qué planes tenía el ministro de Cultura para gestionar la devolución. "Así como los griegos quieren de vuelta los mármoles de Elgin, nosotros queremos de vuelta a nuestro Winnie-the-Pooh, junto con todos sus espléndidos amigos", le dijo entonces a un periodista. La entonces representante estadounidense Nita Lowey, de Nueva York, impulsó una resolución en contra y sostuvo: "Los británicos tienen la cabeza metida en un frasco de miel si creen que van a sacar a Pooh de la ciudad de Nueva York".

La respuesta neoyorquina

Consultada por el comunicado de la embajada, Melissa Grace, directora de comunicaciones de la biblioteca, dijo que la institución está entusiasmada por celebrar el aniversario e invitó al público a visitar la muestra gratis. "Los juguetes de infancia de Christopher Robin son una piedra angular de nuestra renombrada colección de literatura infantil", afirmó. Entre las actividades previstas figura el regalo de 3.000 ejemplares de los libros.

El presidente del distrito de Manhattan, Brad Hoylman-Sigal, republicó el mensaje de la embajada el viernes con una frase: "Si vas por el oso, más te vale no fallar".

A diferencia de las antigüedades saqueadas que se reclaman en otros debates, no hay dudas de que los peluches fueron entregados de manera voluntaria a la biblioteca. Con la embajada descartando cualquier reclamo, el episodio parece cerrado, aunque el aniversario seguirá dando motivos para que el tema reaparezca.

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