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Sábado 24 de octubre de 2026

La UE investiga si hubo injerencia extranjera en los disturbios que sacudieron Europa

La Comisión Europea indaga si actores externos amplificaron la violencia y los saqueos en Francia, Italia, Bélgica y Portugal. Los especialistas advierten que las injerencias se montan sobre tensiones sociales previas y no las crean.

Redacción

· 4 min de lectura

La UE investiga si hubo injerencia extranjera en los disturbios que sacudieron Europa
Imagen · La Nacion

La Comisión Europea investiga si actores extranjeros amplificaron la violencia y los saqueos que acompañaron las movilizaciones en Francia, Italia, Bélgica y Portugal, según diversas fuentes europeas. Los disturbios estallaron en Francia el 17 de octubre y las imágenes de vidrieras destrozadas y vehículos en llamas recorrieron el mundo en pocos días. El ministro de Defensa italiano, Guido Crosetto, habló de una "guerra híbrida" librada contra las naciones europeas a través de las redes sociales.

El calendario aumenta la preocupación: España vota el 29 de noviembre, Francia elige presidente en abril de 2027, y Italia, Grecia y Polonia renovarán sus parlamentos antes de que termine el próximo año.

Los intereses de Moscú

Para el investigador Kevin Limonier, especialista en el ciberespacio ruso, el Kremlin se juega su supervivencia en Ucrania y "no puede perder esta guerra". Francia sería el segundo país más apuntado por las injerencias rusas después de Ucrania. La periodista Marion Solletty, autora de Agents du chaos, lo atribuye a su potencia militar y su papel en la "coalición de voluntarios" liderada por Emmanuel Macron, pero también a "sus divisiones actuales, una polarización extrema y una permeabilidad históricamente importante al discurso ruso".

Según el investigador David Colon, influencers prorrusos vinculados a la campaña Storm-1516, que ya actuó en las legislativas alemanas, "amplificaron los acontecimientos" y difundieron falsos relatos sobre el 17 de octubre. Varias ONG detectaron actividad rusa en redes antes y después de las marchas. "Rusia no busca el caos por el caos", dijo Solletty: busca debilitar a un adversario político y geopolítico.

Washington, a cara descubierta

Del lado estadounidense, el presidente Donald Trump escribió el 18 de octubre: "¡Francia arde! ¡Cierren sus fronteras y retomen el control antes de que sea demasiado tarde!". El vicepresidente J. D. Vance sostuvo que los progresistas occidentales "han importado el tercer mundo a Francia y a otros países". A días de las elecciones de medio término del 3 de noviembre, el movimiento MAGA usa a Francia como espejo de lo que ocurriría en Estados Unidos sin Trump.

La politóloga Maud Quessard afirma que la injerencia estadounidense "no es sutil, sino abierta". Sostiene que la Estrategia de Seguridad Nacional de diciembre de 2025 asume la voluntad de ver "un cisma ideológico intraoccidental" y promete apoyar a partidos europeos "patrióticos", es decir, de extrema derecha. Limonier habla de un "remodelado estratégico" que debilitaría las estructuras europeas y evoca una "finlandización" de Europa. A su juicio, Moscú y Washington no persiguen los mismos fines, pero sus acciones se complementan.

Extrema derecha y tecnolibertarios

Según el análisis, la extrema derecha europea funciona como altoparlante: cada noche de disturbios alimenta el discurso sobre inseguridad e inmigración y favorece a la Reunión Nacional de Marine Le Pen, a Vox de Santiago Abascal y a la AfD de Alice Weidel, sin que deban salir a la calle. Además, una UE debilitada sirve a su proyecto de una "Europa de las naciones". En 2014, el entonces Frente Nacional obtuvo un préstamo de 9 millones de euros de un banco ruso.

Elon Musk, dueño de X, apoyó a la AfD en Alemania y predijo una "guerra civil inevitable" en los disturbios británicos de 2024. Consultado sobre la idea de que "Francia está terminada", respondió: "Casi. Tienen una última oportunidad en estas elecciones". Bruselas, con su normativa de servicios digitales, es uno de los pocos poderes que enfrentan a las big tech. El presidente argentino Javier Milei, por su parte, ha criticado en varias ocasiones al gobierno de Pedro Sánchez, con crisis diplomáticas con Madrid.

Cómo se amplifica una revuelta

Una cuenta de X con 5.000 seguidores difundió un video visto seis millones de veces que mostraba supuestos manifestantes franceses con fuegos artificiales; era real, pero de 2024 en Tiflis, Georgia. Según servicios de inteligencia europeos, cuentas de extrema derecha prorrusas, pero también iraníes y argelinas, difundieron videos para avivar la violencia.

Las herramientas son conocidas: cuentas falsas y bots, sitios que clonan medios reales, videos sacados de contexto, hashtags impulsados y influencers pagados, todo sobre algoritmos que premian la indignación. Le Monde relató el caso de Thais d'Escufon, ex portavoz de Génération Identitaire, disuelta en 2021, hoy favorita de medios MAGA como One America News, donde atribuye los hechos a "inmigrantes y sus descendientes". Limonier describe un "asalto desde arriba" de Estados Unidos mediante las grandes plataformas y una "guerrilla cibernética" rusa que "necesita los algoritmos estadounidenses para llegar a los europeos".

Preocupa también una escalada hacia ciberataques a infraestructuras críticas: este mes, centenares de heladeras de supermercados hackeadas dejaron de funcionar en varios lugares de Europa y obligaron a tirar alimentos por decenas de miles de euros.

Antecedentes

Hay precedentes: la Internet Research Agency en las elecciones estadounidenses de 2016, las sospechas en el Brexit, los "Macron Leaks" de 2017, la crisis catalana, la cobertura de RT France y Sputnik de los "chalecos amarillos", la operación Doppelgänger detectada por Viginum en 2023 y la anulación de las presidenciales de Rumania a fines de 2024, tras el ascenso de Calin Georgescu en TikTok.

Una lectura

Los especialistas previenen contra ver una mano extranjera detrás de cada barricada. Limonier advierte que atribuir las protestas a potencias externas es "un peligro político fundamental", porque permite a los dirigentes "eludir sus responsabilidades" frente a la desigualdad social. Quessard suma la fractura generacional: "No hemos preparado a la próxima generación política".

Queda abierto qué concluirá la investigación de la Comisión y qué grado de coordinación, si lo hay, existió entre los actores señalados. Lo que los hechos muestran es que la amplificación depende de tensiones previas: las injerencias no crean las grietas, se aprovechan de ellas.

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