Londres peatonaliza Oxford Street para relanzar su calle comercial
Desde este lunes, casi un kilómetro de la avenida queda cerrado a autos, colectivos y bicicletas. Es el primer paso de una reforma que busca devolverle atractivo a la zona.
Oxford Street, la principal calle comercial de Londres, quedó cerrada desde este lunes a autos, colectivos y bicicletas. La medida alcanza a casi un kilómetro de la avenida, entre Orchard Street y Great Portland Street, y los vehículos fueron desviados a las calles aledañas.
Las autoridades buscan revitalizar una zona que, según se informó, perdió brillo por la proliferación de negocios de souvenirs y de venta de golosinas, en lo que fue el corazón de la cultura de consumo británica. La peatonalización es la primera etapa de una remodelación que prevé plantar árboles, instalar bancos y sumar dos nuevas plazas públicas.
Un proyecto de más de una década
La idea se discute desde hace más de diez años. El impulso se aceleró en los últimos dos, cuando la oficina del alcalde creó la Oxford Street Development Corporation para encabezar el proyecto. Eso ayudó a superar la oposición de vecinos que temían que el desvío del tránsito congestionara sus barrios.
Una consulta pública concluyó que eliminar el tráfico atraería nuevos comercios y visitantes, y convertiría a la calle en "un destino icónico". También ayudó la nueva línea de tren Elizabeth, que cruza el centro de la ciudad y tiene una parada en Oxford Street.
Las declaraciones del alcalde
La calle todavía recibe unas 500.000 personas por día, que circulan entre tiendas como Selfridges, Zara y John Lewis. Los funcionarios sostienen que la peatonalización la devolverá a la liga de destinos como Times Square, los Campos Elíseos y La Rambla.
"Es un día trascendental para Londres, un día trascendental para Oxford Street", dijo el alcalde, Sadiq Khan, a la BBC. "Es una nueva era". Y agregó: "Se habló de peatonalizar Oxford Street durante décadas. Tras tantos falsos amaneceres, y ahora trabajando con un gobierno que comparte la escala de mi ambición, estoy orgulloso de que por fin abramos una nueva era para la calle".
Qué queda por ver
El cierre es el comienzo y no el final de la obra: los árboles, el mobiliario y las plazas todavía están por delante, y no se precisaron plazos. Habrá que observar si los desvíos terminan generando el tráfico que temían los vecinos y si la calle logra reemplazar a los comercios de bajo perfil por marcas de mayor atractivo, que es la apuesta central del plan.