Los glaciares de Colorado se derritieron a un ritmo récord en 2026
Una nueva investigación midió un adelgazamiento drástico del hielo tras la peor nevada registrada y un verano de calor récord. El investigador que lo midió estima que podrían desaparecer en unos 20 años.
Los glaciares más conocidos de Colorado, en Estados Unidos, se adelgazaron de forma drástica en el último año por la nieve récord baja en las montañas y las temperaturas récord, según una nueva investigación. La pérdida acompaña lo que se observa en glaciares de todo el planeta, donde el calor acelera el derretimiento y cae menos nieve para reponer el hielo.
El glaciólogo Dan McGrath, de la Universidad Estatal de Colorado, quiso medir qué pasó específicamente durante 2026, un año excepcional, aunque los especialistas suelen evaluar cambios en intervalos más largos. El estado tuvo su peor nevada acumulada registrada, seguida de un verano de calor récord que dejó expuestas las masas de hielo permanentes de las Rocosas.
Los números de Colorado
El glaciar Andrews perdió más de 3,7 metros de espesor en un solo año; el Arapaho, casi 3 metros, y el Isabelle, cerca de 2 metros. Según McGrath, el ritmo de adelgazamiento duplicó el de los cinco años previos. En la década anterior, la pérdida era de unos 30 centímetros por año o menos.
El St. Mary’s, un campo de nieve perenne popular entre excursionistas y esquiadores, se derritió por completo en septiembre. El Andrews ya perdió la mitad de su hielo desde 2017.
“Lo que estamos presenciando es la pérdida de esa parte de la identidad de Colorado. Y no es solo Colorado”, dijo McGrath. Añadió que se ven patrones “muy claros y consistentes” en los Alpes, en otras cadenas del oeste estadounidense y en el mundo. Según el investigador, los glaciares están “desequilibrados con el clima” y a este ritmo podrían desaparecer “en los próximos 20 años”.
Un panorama global
Según estudios, desde 2000 se perdieron más de 6,5 billones de toneladas métricas de hielo en el mundo. Esa pérdida lenta a veces provoca desastres repentinos: en agosto murieron más de 1.300 personas cuando se desplomó una gran sección de roca y glaciar cerca de la frontera de Nepal con China.
Los glaciares suizos perdieron este año el 5,5% de su volumen, la segunda caída porcentual más grande registrada, por olas de calor y poca nieve invernal. El servicio GLAMOS y la Academia Suiza de Ciencias indicaron este mes que los glaciares alpinos no tienen chances de sobrevivir a largo plazo en estas condiciones.
En el estado de Washington, el North Cascade Glacier Climate Project relevó seis glaciares del monte Baker. Su director, Mauri Pelto, dijo que este año se registró el retroceso promedio más rápido desde 1950, con el colapso de varias cuevas de hielo grandes.
Un nuevo estudio coescrito por Brian Menounos, de la Universidad del Norte de la Columbia Británica, indica que los glaciares de montaña de los Estados Unidos contiguos miden en promedio 0,41 kilómetros cuadrados. Desde mediados del siglo XX desapareció cerca de un cuarto de ellos, y los restantes perdieron un tercio de su superficie y volumen. Menounos advirtió que el agua de deshielo abastece ecosistemas de altura y de zonas más bajas del oeste del país, que podrían volverse más vulnerables a sequías extremas. Los incendios, además, oscurecen el hielo con hollín y polvo y aceleran su absorción de luz solar.
Los glaciares podrían reformarse si la contaminación de carbono baja sustancialmente y las temperaturas permiten que la nieve se acumule todo el año, pero eso podría llevar varios siglos, según Menounos.
Documentar la pérdida
Harlan Ulmer, de 20 años, estudiante de la Universidad Estatal de Colorado y voluntario del proyecto, fotografía los glaciares cada año desde 2022. “Siendo de la Generación Z, llegué demasiado tarde para ver los glaciares en su máximo tamaño”, dijo. Para él, queda la oportunidad de documentar los cambios “para preservarlos para futuras generaciones”.
Los datos de un solo año no definen una tendencia, y McGrath mismo lo reconoce al señalar que lo habitual es medir en plazos largos. Pero 2026 coincide con la década de desequilibrio que describe y con lo medido en Suiza y Washington. Queda por ver si los próximos inviernos devuelven nieve suficiente o si la proyección de dos décadas se acorta.
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